Organización de las Explotaciones Ovinas

En esta sección se analizan las características de la producción ovina, con el fin de considerar las predicciones y conclusiones del modelo estudiado en el Capítulo III, en cuanto a la organización de las explotaciones agropecuarias, y poder aplicarlas a la actividad ovina.



A continuación, y con el objetivo de lograr una mayor comprensión de la realidad que atraviesa el productor ovino dentro de la provincia de Río Negro, se analiza la organización de las explotaciones ovinas incorporando los conceptos aportados por la teoría de la organización industrial estudiados en el Capítulo II, como complemento del análisis tradicional neoclásico.

Se debe aclarar que, para adecuar el modelo a la realidad de la producción dentro de la provincia y darle una utilidad más práctica, se evaluarán las distintas formas de organización, pero no para la explotación ovina como una sola actividad sino, consideradas para cada una de las etapas desarrolladas por el productor. Estas etapas estarían dadas básicamente por la compra de insumos, la producción (actividades del campo como el cuidado de la hacienda, la encarnerada y la señalada), la esquila (acondicionamiento, enfardado y análisis de laboratorio) y la comercialización de la lana sucia.

Otra consideración que debe realizarse es que no forma parte de los objetivos de este trabajo analizar toda la cadena productiva de la lana ni todos los productos alternativos que se pueden obtener a partir de la cría de ovinos. Dado que en la provincia la actividad es fundamentalmente lanera, se centrará el análisis en dicha actividad, aunque esto no significa que no sea necesario un estudio posterior del resto de los productos y de todo el proceso.



La actividad ovina dentro de la provincia se caracteriza por la existencia de muchos vendedores y pocos compradores; además son productos que presentan una gran heterogeneidad y es relativa la movilidad de factores. Por lo tanto, si se consideran todos estos factores se podrá afirmar que en este caso no se estaría frente al modelo de competencia perfecta.

En contraste con lo sucedido dentro de la provincia con otras actividades agropecuarias, más precisamente agrícolas, se observa que las pequeñas explotaciones ovinas, la mayoría de ellas con organización familiar, no están siendo reemplazadas por grandes explotaciones. Si bien la crisis afectó tanto a las explotaciones pequeñas como a las medianas y grandes (a excepción de lo conglomerados que permanecieron estables), los establecimientos del tipo familiar conservan su importancia dentro de la estructura del sector productivo.

La hipótesis central del modelo estudiado en el Capítulo III es que las explotaciones ovinas pequeñas y medianas de características familiares estarán siempre presentes y difícilmente podrán ser reemplazas totalmente por las “grandes” organizaciones. Según se afirmó esto se debe, en parte, a las restricciones que operan para el aprovechamiento de las economías de escala y la especialización en la actividad agropecuaria, junto con la importancia de considerar los costos de agencia o riesgo moral.



Las economías de escala en la actividad ovina pueden tener distinto origen, uno es en la fase comercial,  ya que será muy distinto el precio que puede lograr un productor por un lote de 500 kg. de lana que el precio que obtiene un productor o grupo de productores que ofrecen 20.000 kg. de lana.

Otra fase donde aparecen las economías de escala, tiene que ver con el proceso de formación de costos, especialmente en los tamaños medianos y chicos de las estancias. Esto es así debido a que, por ejemplo, con menos de 1.000 cabezas es muy difícil que un productor logre que un contratista que presta los servicios de esquila se traslade únicamente hasta su campo, situación que genera el aumento de costos por el hecho de que debe esquilar a mano.

Otro factor que explica la aparición de economías de escala  se da en el momento de la adquisición de los insumos, si los productores logran hacer compras conjuntas el valor de los mismos disminuye considerablemente.

En la etapa de producción propiamente dicha, es decir para las tareas que se llevan a cabo en el campo, es muy difícil ganar escala. Esto se explica por la gran dispersión geográfica de los productores, el limitado o nulo acceso a los medios de comunicación, la falta de medios de transportes propios o públicos. Por lo tanto, en cuestiones del manejo del ganado es muy difícil poder coordinar las tareas. Además, existe una limitante para el aprovechamiento de las economías de escala que es la impuesta por la ”forma” particular de trabajo de cada productor en cuanto a las tareas que se realizan en el campo. Debido a que no hay una norma estándar para realizar las diferentes tareas en el predio, cada productor maneja su ganado de una forma muy personal, que en muchos casos no coincide con la del vecino.

A nivel de  las pequeñas explotaciones pueden aparecer deseconomías de escala relacionadas con la comercialización de la lana cuando el volumen  es muy bajo o poco representativo. Por lo tanto, el costo medio de transporte a los puntos de venta resulta muy elevado. A nivel de la gran explotación las deseconomías pueden estar relacionadas con el aumento del riesgo que origina la mayor producción, con la mayor complejidad administrativa, etc.

Dado que la ganancia potencial por especialización para las tareas de manejo del ganado es baja, comparadas por ejemplo con las tareas realizadas en la etapa de la esquila, se verifica el predominio de la organización de tipo familiar en esta etapa. Esto se puede verificar a través del análisis estadístico para el año 2002, el cual muestra que el 93,4% de las explotaciones ovinas eran familiares. A continuación se presentan los datos según el CNA 2002 sobre las explotaciones ganaderas que contratan mano de obra transitoria, directa o indirecta, dividida por labor pecuaria. La contratación indirecta es la que se da cuando el productor contrata la prestación de un determinado servicio a un tercero que a su vez tiene mano de obra contratada para realizarlo.

Cuadro V.9: Explotaciones ganaderas que contratan mano de obra transitoria, directa o indirecta. Año 2002



Contratación M.O transitoria

Labores pecuarias

Esquila

Manejo de ganado

Otras

M.O.I.

M.O.D.

M.O.I.

M.O.D.

M.O.I.

M.O.D.

 Total Provincia

810

644

21

898

2

348

 Total Región Sur

756

594

20

551

1

35

 Resto de la provincia

54

50

1

347

1

313

M.O.I: mano de obra contratada indirectamente

M.O.D: mano de obra contratada directamente

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, CNA 2002

Si se analizan los datos del cuadro anterior se puede determinar que las tareas que corresponden al manejo del ganado son llevadas a cabo por los trabajadores transitorios contratados directamente por el propietario de la explotación. Mientas que las tareas correspondientes a la esquila son realizadas mayoritariamente por la mano de obra transitoria contratada indirectamente. Es decir que el propietario contrata los servicios de una comparsa de esquila a través de un “contratista” o de una cooperativa o de un grupo asociativo. Por lo tanto, y de acuerdo con la predicción a) del modelo, se puede verificar que en la medida que las ganancias por especialización aumentan, en el caso de la esquila, las formas de organización asociativa o empresarial son las más frecuentes. Asimismo, existe en la etapa de producción en el campo mayor discrecionalidad en la toma de decisiones en las tareas, aumentando los costos de monitoreo y control en el caso del trabajo asalariado. Por lo tanto, y según la hipótesis d) del modelo, para esta etapa se da que las organizaciones de tipo familiar son las de mayor participación relativa.

La esquila durante los últimos años se ha tecnificado y sistematizado notablemente, determinando que las tareas sean mucho más sistemáticas y controlables a menores costos, es decir con potenciales ganancias por especialización. Por lo tanto, y a diferencia de la etapa de producción, se puede afirmar que para la esquila las ganancias por especialización superan al costo por riesgo moral y, consecuentemente, es mayor la cantidad de organizaciones de tipo empresarial o asociativo con respecto a la organización familiar. Según los datos para la zafra 04/05, dentro de la provincia, prestan sus servicios de esquila PROLANA 56 empresas habilitadas y solamente existen 3 productores que tienen sus propias comparsas habilitadas1.

Como se mostró en el Cuadro I.1, del Capítulo I, el ciclo productivo de la lana es anual. La cantidad de tareas realizadas depende de cada etapa en particular. Así para las etapas de manejo del ganado, de encarnerada y  de señalada, la cantidad de tareas es relativamente baja, repitiéndose algunas de ellas en todas estas etapas. En consecuencia y de acuerdo con las predicciones b) y c) del modelo la organización de tipo familiar es la que maximiza el valor de la producción.

Para las etapas de compra de insumos y de comercialización de la lana, la organización asociativa (formal o informal) es la más conveniente. Además de lograr poder de negociación por la escala, se puede asumir que para estas etapas el parámetro α, que indica el grado de ganancias potenciales por especialización, es más elevado que para las tareas del campo. Por ejemplo, para la comercialización de la lana, es necesario contar con información acerca de los precios de referencia según los parámetros que definen la calidad de la misma y por ende su precio. Estos precios son provistos por el PROLANA, a los cuales se puede acceder telefónicamente o a través de su página web (Sistema de Información de Precios y Mercados, SIPyM). Para realizar una utilización óptima de este recurso el productor debe capacitarse en interpretación de análisis de lana y determinación de precios.

Otro ejemplo, que muestra las potenciales ganancias por especialización, es la comercialización de la lana en forma conjunta a través de una licitación. En este caso los productores deben conocer acerca de las condiciones en las que se desarrolla una licitación, redacción de pliegos y bases, distribución de lo obtenido por la venta de acuerdo con las condiciones de cada lote de lana, etc. Por lo tanto se puede afirmar que, de acuerdo con la conclusión del modelo, las ganancias por especialización al asociarse para la comercialización son mayores que los costos por riesgo moral.

Según la hipótesis d) del modelo estudiado en el Capítulo III, las organizaciones de tipo empresarial o corporativo serán más intensivas en el uso del capital que las organizaciones familiares. En el siguiente cuadro se muestran los datos correspondientes al porcentaje de explotaciones, clasificadas según su tipo de organización, que cuentan en el establecimiento con las distintas instalaciones indicadas en la primer columna.

Cuadro V.10: Utilización del capital según escala de la EAPs. Año 2002



Capital utilizado

Tipos de EAPs

Subsist.

Minifund.

Emp. Familiar

Emp. Chico

Emp. Grande

Conglom.

Galpón de esquila

17,4%

42,8%

45,3%

60,8%

75,8%

100,0%

Otros galpones

52,4%

58,8%

68,6%

71,6%

69,7%

100,0%

Tinglados

8,8%

7,0%

11,4%

13,7%

21,2%

33,3%

Silos y celdas

0,6%

0,7%

0,8%

2,0%

0,0%

33,3%

Molinos de viento

13,4%

37,1%

61,2%

75,5%

75,8%

66,7%

Máq. de esquila fija

1,0%

1,8%

3,3%

12,7%

33,3%

66,7%

Bañaderos.

33,4%

71,8%

81,2%

91,2%

78,8%

100,0%

Otras aguadas artif.

14,6%

16,7%

22,4%

21,6%

18,2%

0,0%

Fuente: Elaboración propia con datos aportados por el Sr. Hernán Cortés,…, op. cit.

Si se analizan los datos del cuadro anterior, se puede verificar que a medida que aumenta la escala de las EAPs, y la organización es más bien del tipo empresarial, se dispone de mayores instalaciones o mejoras. Por ejemplo, sólo el 17,4% de las explotaciones de subsistencia cuentan con galpón de esquila, mientras que la totalidad de  las EAPs de conglomerado disponen de su propio galpón de esquila. Una observación que debe realizarse es lo que sucede con “otras aguadas artificiales”. En este caso los mejores campos, generalmente, cuentan con sus propias aguadas naturales, arroyos y surgentes, por estar mejor ubicados geográficamente. Este hecho es lo que explica que para los establecimientos empresariales más grandes se necesite menos de esta instalación.

Como complemento del análisis anterior, la coexistencia de explotaciones de distinto tamaño y la persistencia de las explotaciones familiares, puede ser explicada utilizando los aportes de la teoría de la organización industrial vistos en el Capítulo II. Uno de los cuales afirma que la permanencia de las pequeñas explotaciones está explicada por su mayor flexibilidad para adecuarse a los cambios inesperados en el mercado. Un ejemplo de esto y que explicaría la pérdida de participación tan pronunciada de las EAPs empresariales dentro de Río Negro, puede estar dado por el hecho de que al perder rentabilidad, el productor  vio seriamente afectada la posibilidad de mantener la mano de obra contratada con la que disponía el establecimiento. Esto se debió, fundamentalmente, a su encarecimiento relativo con respecto a los valores recibidos por la lana en el periodo de la convertibilidad, lo que trajo aparejado el despido de los trabajadores. Por lo tanto el propietario, que quería mantenerse en la actividad, debía hacerse cargo de la explotación. Pero en muchos de los casos, ya sea por razones familiares o porque otras actividades le resultaron más rentables, esto no se justificó, lo que derivó en el abandono de la explotación.

Otro factor que se debe considerar es que la integración de esta clase de productores “grandes” no es fácil de implementar, debido entre otras circunstancias, a la elevada dispersión geográfica de los mismos. Aunque cabe aclarar que, en los casos que ha sido posible la integración, promovida por programas de asistencia o para el acceso a líneas de créditos, esta fue un factor determinante en la obtención de precios diferenciales en las ventas de lana y por ende, en la mejora de la rentabilidad.

Los cambios de la estructura ovino-ganadera  han incidido tanto en la cantidad de productores que intervienen en las cadenas productivas como en el tiempo destinado por ellos a la producción. La  expulsión de muchos productores familiares es atenuada, en gran parte, por su adaptación como trabajadores de tiempo parcial, que en los últimos tiempos ha adquirido una importancia especial. Esta es una de las características propias de la actividad agropecuaria.

Dentro del sector ovino de la provincia existe un porcentaje de propietarios que realizan actividades extraprediales (AEP), ya sea dentro o fuera del sector agropecuario. Según los datos del CNA para el año 2002, en los estratos productivos de menor escala es donde se verifica el mayor número de productores que tienen alguna actividad fuera del predio propio (Cuadro V.8). En la medida que aumenta la escala productiva,  disminuye la cantidad de productores que trabajan fuera del establecimiento.

Cuadro V.11: Productores con actividad extrapredial. CNA 2002



Tipo de productor

Productores con actividades extraprediales

CNA 2002

Total

Dentro del sector agropecuario

Fuera del sector agropecuario

Total

556

244

312

Subsistencia

300

141

159

Minifundistas

133

63

70

Emp. familiar

69

26

43

Emp. local chico

38

10

28

Emp. local grande

16

4

12

Conglomerado

0

0

0

Fuente: Elaboración propia con datos aportados por el Sr. Hernán Cortés,…, op.cit.

Otra explicación de la importante participación de la pequeñas explotaciones en el sector ovino, tiene que ver con el hecho de que el productor familiar puede perseguir otros objetivos además de la maximización de beneficios y que están relacionados con la tradición familiar, objetivos sociales o culturales o con restricciones personales, etc. Con respecto a este último punto se puede ver en el siguiente cuadro el bajo nivel de instrucción alcanzado por los productores agropecuarios de la Región Sur. Esta Región, como fue mostrado anteriormente, concentra aproximadamente el 90% de los productores ovinos de la provincia.

Cuadro V.12: Nivel de instrucción de los productores agropecuarios. CNA 2002



Nivel de instrucción

Región Sur

Resto de la provincia

No lee / no escribe

16,3%

1,0%

Primario

Incompleto

33,7%

14,2%

Completo

23,6%

31,6%

Secundario

Incompleto

5,1%

8,7%

Completo

6,2%

16,3%

Terciario/Universitario

Incompleto

0,8%

3,4%

Completo

2,6%

10,8%

Sin discriminar

11,6%

13,9%

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, CNA 2002.

Se consultó a algunos especialistas2 acerca de cuáles otros factores, además de obtener un beneficio económico, podrían explicar la permanencia de los pequeños

productores familiares en la actividad ovina. Todos coincidieron en responder que puede deberse a que el productor lo hace por tradición familiar, porque su familia siempre se dedicó a esa actividad, y porque es lo “único que sabe hacer”. Sobre todo, en el caso de los productores de menor escala, respondieron que lo hacen porque no hay demasiadas alternativas diferentes a las que ellos puedan acceder, y que, además, si vendieran su fuerza de trabajo lo tendrían que hacer como peones rurales o changarines y no en un puesto calificado. También, en su elección, influye que la explotación les proporciona la comida, la carne, y en última instancia aunque no les rinda económicamente seguirán teniendo asegurado el consumo a costa de descapitalizarse.

La interacción entre las ganancias por la especialización en las tareas y el control del trabajo asalariado, como se vio en el Capitulo III, afectan la elección del tipo de organización, en consecuencia también se verán condicionadas las decisiones sobre la incorporación de tecnologías. En los siguientes cuadros se puede observar que en la medida que aumenta la escala de la majada, y por lo tanto la organización es más del tipo empresarial, se van incorporado más prácticas sanitarias y de reproducción. En el mismo sentido, se realizan más prácticas relacionadas con la selección genética y la clasificación comercial en las EAPs de mayor escala.

Cuadro V.13: EAPs con ganado ovino por combinación de prácticas de manejo

(sanidad y reproducción)

Tamaño de la majada

Total

Ninguna práctica

Solo desparasita

Solo estaciona

Desparasita  y estaciona

Otras combinaciones

Total

100%

24%

22%

18%

36%

1%

Hasta 1000

69%

31%

25%

18%

26%

0%

1001-4000

27%

10%

15%

17%

56%

1%

Más de 4000

4%

4%

11%

11%

68%

6%

Fuente: INTA, Estación experimental agropecuaria Bariloche, CD,…, op. cit

Cuadro V.14: EAPs con ganado ovino por combinación de prácticas de manejo

(selección genética y clasificación comercial)



Tamaño de la majada

Total

Ninguna práctica

I

II

III

Otras combinaciones

Total

100%

82%

4%

2%

1%

11%

Hasta 1000

69%

87%

3%

1%

1%

8%

1001-4000

27%

74%

6%

4%

1%

15%

Más de 4000

4%

54%

6%

4%

0%

35%

I: Solo seleccionó por peso de vellón

II: Seleccionó por peso de vellón y clasificó la lana después de la esquila

III: Seleccionó por fertilidad y clasificó la lana después de la esquila

Fuente: INTA, Estación experimental agropecuaria Bariloche, CD,…, op. cit

Algunos autores3, desde una perspectiva sociológica, señalan que las proposiciones de cambio tecnológico deben incluir en el análisis, las formas de organización del trabajo. Estos mismos autores, mediante un análisis de casos indican las formas en que la adopción de tecnologías puede verse limitada por el tipo de tareas implicadas y por la eficaz supervisón que de la mismas puede realizar el propietario.

En resumen, si se observa lo ocurrido en el sector ovino dentro de la provincia, se puede sostener que las explotaciones pequeñas y medianas de características familiares, cuyo tamaño óptimo sin duda puede incrementarse dependiendo de factores exógenos, difícilmente puedan ser reemplazadas por grandes organizaciones o corporaciones. Esto se debe a las restricciones que operan para el aprovechamiento de las economías de escala, la especialización en la actividad agropecuaria, a los costos de agencia vinculados con el control del trabajo asalariado, a la mayor flexibilidad de la pequeña explotación, a las actividades extraprediales que realiza el productor y a las restricciones para su salida de la actividad.

1- Datos aportados por el Ing. Raúl Fernández, Coordinador provincial del PROLANA, provincia de Río Negro.

2- Ing. agr .Guillermo Huerta, Ing. agr. Adolfo Sarmiento  e Ing. agr. Manuel Albar Díaz,…, op. cit.

3- En LEMA, D.,…, op. cit., pág. 23.

Asociativismo

Los pequeños productores que trabajan asociativamente, pueden comenzar siendo beneficiarios de programas que brinden asistencia técnica y/o financiamiento y, con un seguimiento pertinente, evolucionar hacia la autogestión productiva.

La propuesta de asociativismo rural requiere la coordinación de todas las instituciones involucradas (Gobierno provincial, Gobierno nacional, Ente de la Región Sur, INTA, Comisiones de fomento, etc.). Las temáticas a abordar son numerosas, pero se consideran fundamentales la capacitación y el financiamiento. La capacitación demandaría, al menos, dos ejes: asociativismo y formulación de proyectos. El financiamiento estaría dirigido para la adopción de tecnología y la diversificación, entre otras posibilidades.

Los productores deben conocer las características, ventajas y desventajas de cada forma asociativa. Esto implica el abordaje de múltiples problemáticas y de esta manera se debe promover la creación de grupos de trabajo operativos, no solamente agropecuarios sino que deben ser transdiciplinarios mediante la incorporación de personal de las ciencias sociales.

Otro aspecto a definir por los productores es la necesidad de consolidar los esfuerzos orientados a lograr asociaciones estratégicas con el sector industrial, que les permitan integrarse verticalmente en el proceso de agregado de valor (agroindustria) y de esa manera poder acceder a una porción mayor de la distribución de los beneficios.

La participación del productor en grupos asociativos facilita la capacitación y la adopción de mejor tecnología. La última década ha sido positiva en cuanto a la disposición del Estado para su instrumentación y de los productores para la participación en proyectos colectivos de producción y capacitación. En este aspecto se destaca el Plan Ganadero Regional del Ente para el desarrollo de la Región Sur. También se debe mencionar el desarrollo por parte del INTA del Sistema de Soporte de Decisiones, el cual contribuye a la toma de decisiones más informadas, tanto de productores individuales como de otros agentes relacionados con la producción ovina. La Ley de reactivación de la ganadería ovina (Ley 25.422) prevé el financiamiento de actividades que permitan acelerar el proceso hacia una actividad ovina más competitiva con un presupuesto de $ 20 millones por cada uno de los 10 años de vigencia a través de la ejecución de programas nacionales, provinciales y regionales.

Autor: Marcela Báez

Mendoza, Agosto de 2005

Universidad Nacional de Cuyo

Facultad de Ciencias Económicas