Integración regional

El TLCAN: Luces y Sombras para México

Autor: MDCI. Hugo N. Padilla Torres - lcinavojoa@hotmail.com - CESUES



Navojoa, Sonora. Lunes  22 de Septiembre de 2008.

Introducción

México, Estados Unidos y Canadá pusieron en marcha hace más de diez años el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Para el gobierno mexicano de ese período, el TLCAN fue el corolario de un cambio radical en la estrategia de desarrollo de la na­ción. Dicho cambio implicó la intención de poner fin, de una vez por todas, a la estrategia de sustitución de importaciones y a la industrialización dirigida por el Estado Mexicano en los llamados “periodos obscuros de la economía mexicana”, en aras de una estrategia centrada en la liberalización comercial y en la reducción de la intervención estatal en la economía. Dentro de esta nueva estrategia, el TLCAN o NAFTA (sus siglas en inglés) fue visto por el gobierno del país y por algunos expertos como un instrumento para alcanzar dos metas. La primera, insertar a la economía mexicana en una trayectoria no inflacionaria, con crecimiento fundamen­tado en las exportaciones de productos no-petroleros, principalmente hacia Estados Unidos. En esta visión, la rápida expansión del sector manufacture­ro mexicano, que supuestamente ocurriría impulsada por las exportaciones de productos intensivos en mano de obra, conduciría al resto de la economía a una trayectoria de alto y sostenido crecimiento. La segunda meta y el objetivo decisivo de de política era –desde dicho punto de vista– garantizar la continuidad de las reformas macroeconómicas de México. De hecho, según el gobierno de enton­ces, el TLCAN impondría restricciones internacionales —legales, en particular— que disuadirían o cancelarían toda tentativa de gobiernos subsecuentes en México orientada a regresar al proteccionismo comercial y a la fuerte intervención estatal en la economía.

El TLCAN y las reformas macroeconómicas en las cuales éste se inserta, no han sido ni la “panacea” argumentada por sus partidarios ni el desastre previsto por algunos de sus opositores. En cualquier caso, las grandes expectativas a que dio lugar han sido, hasta ahora, satisfechas sólo parcialmente. Por una parte, la economía de México en los pasa­dos diez años ha estado marcada por déficit presupuestarios pequeños, una baja inflación, una oleada de exportaciones no petroleras, y el aumento de la inversión extranjera directa.



Por otra parte, en términos de desarrollo, su desempeño ha sido decepcionante. De hecho, la formación de capital fijo ha estado estancada y el producto interno bruto (PIB) real ha crecido por debajo de su promedio histórico, claramente insuficiente para generar el número de empleos requeridos. Más aún, las restricciones de la balanza de pagos sobre el crecimiento de largo plazo de la economía mexicana han llegado a ser más rígidas.

Espero que el análisis ayude a entender mejor la evolución de la economía mexicana después del Tratado, caracterizada por claroscuros: baja inflación pero déficit presupuestario; y creci­miento de las exportaciones de bienes no petroleros, acompañado de una lenta expansión económica. Cerramos este ensayo presentando algunas implicaciones de política que se centran en la necesidad de consensuar una nueva agenda de desarrollo para que el país finalmente tenga éxito en su búsqueda del crecimiento económico sostenido.

Del Modelo de Sustitución de Importaciones al TLCAN

Modelo de Sustitución de Importaciones

Durante la fase de sustitución de importaciones, el sector manufacturero de México recibió el apoyo del gobierno a través de cuatro canales diferentes:



  1. El establecimiento de precios artificialmente altos para los productos finales vendidos en el mercado interno, debido a la protección comercial;
  2. Los bajos costos de insumos cla­ves como la energía y otros bienes subsidiados, y por los incentivos fiscales;
  3.  El subsidio al crédito proveniente de la banca de desarrollo y de ciertas entidades públicas, pero tam­bién del sector bancario privado, y
  4. Las exenciones fiscales para ciertas importaciones de maquinaria y equipo1 .

La estrategia, en conjunto, tuvo logros importantes. Ésta transformó al país de una economía agraria a una sociedad urbana y semi-industrial. A partir de 1940, y hasta me­diados de los años setenta, el PIB real de México creció a una tasa anual de 3.1% por habitante. La manufactura fue la fuerza impulsora del crecimiento; la producción de este sector se expandió a una tasa promedio cercana a 8% anual, impulsada por una demanda interna muy dinámica. En este período, la proporción de la manufactura en el PIB se elevó diez puntos y alcanzó 25%. Sin embargo, esta estrategia subestimó la importancia de ciertos obstáculos presentes en la trayectoria de un desarrollo sostenido para el país. El primero, la distribución desigual de los beneficios del crecimiento económico. El segundo, la falta de una reforma fiscal que fortaleciera los ingresos fiscales y redujera así la depen­dencia del sector público sobre la deuda externa. A excepción del desarrollo de la maquila y de algunos programas especiales de desarrollo sectorial, descritos arriba, las políticas para la promoción de las exportaciones fueron escasas e ineficientes. Estas limitaciones resultaron fatales.

En la segunda mitad de los años setenta, la expansión económica de México perdió ímpetu; hubo dificultades serias para sustituir las importaciones de bienes de capital de alta tecnología. Y el gasto público se convirtió en el motor del crecimiento. En 1977 el go­bierno lanzó un programa de desarrollo ambicioso, financiado por la enorme afluencia de ingresos petroleros y por deuda externa. Este auge petrolero tuvo una breve duración. Los ingresos fiscales se hicieron dependientes de las exportaciones del petróleo y llegaron a ser muy vulnerables a los choques externos. Las importaciones de bienes intermedios y de capital se incrementaron rápidamente, causando un mayor déficit comercial. Además, el colapso del mercado internacional de petróleo en 1981, y el aumento de las tasas de in­terés de Estados Unidos ocasionaron una crisis en México, que forzó al presidente López Portillo a declarar, en agosto de 1982, una moratoria en el pago del servicio de la deuda externa. Y caso curioso, actualmente los índices de producción de la zona llamada “cantarell” está perdiendo miles de millones de dólares al día por la no tan reciente extracción raquítica del “oro negro”.

Hacia el TLCAN2

A principios de los años ochenta, por terminarse una de la más dramática crisis de la ba­lanza de pagos que México enfrentó en décadas, el presidente De la Madrid3  inició la puesta en marcha de una serie de reformas económicas encaminadas a desplazar el modelo tradicional de conducción del desarrollo del país. Esta nueva estrategia estaba basada en la liberalización comercial y financiera, en la desregulación de la IED y en la pri­vatización. En este período tuvo lugar un cambio radical en las políticas industriales; así, las políticas enfocadas a la protección de sectores específicos fueron desplazadas por políticas horizontales. Tal viraje tuvo un impacto significativo en el sector manufacturero, ya que eliminó, si no es que todos, la mayoría de los subsidios e incentivos fiscales que había recibido tradicionalmente. Las reformas económicas, comenzadas tímidamente en 1984, pronto adquirieron veloci­dad y se caracterizaron por una reducción o eliminación unilateral de los aranceles y de las barreras no arancelarias al comercio exterior, y por la firma de acuerdos comerciales internacionales. En 1985 México firmó un acuerdo bilateral sobre subsidios y medidas compensatorias con Estados Unidos, comprometiéndose a eliminar los subsidios a la exportación, materializados en el establecimiento de bajos precios internos para la ener­gía y tasas de interés preferenciales4 .

Tiempo después, para 1991 Las negociaciones del TLCAN comenzaron, y para entonces México era ya una de las economías más abiertas al comercio exterior5 . El acuerdo trilate­ral fue firmado dos años más tarde entre México, Estados Unidos y Canadá, y entró en vigor el primero de enero de 1994 con el compromiso de eliminar progresivamente, a lo largo de los diez años siguientes, las tasas arancelarias, las barreras no arancelarias al comercio intra-regional y las restricciones sobre la entrada de la IED6 . Pocas restricciones comerciales fueron mantenidas en México (equivalentes a 7% del valor de las importaciones); éstas se centraron en la protección de la agricultura, particularmente en la producción del maíz, en la refinación de petróleo y en la producción de equipo de transporte. El nuevo régimen comercial no incluyó ningún nuevo incentivo para las expor­taciones, más allá de la exención de aranceles para las importaciones temporales –permi­tidos entonces para la industria maquiladora–, los reembolsos arancelarios y el programa Pitex7 .

Durante el TLCAN

Así pues, durante la administración del ex presidente de la República Carlos Salinas de Gortari8 , profundizó el desmantelamiento de la polí­tica industrial tradicional e inauguró una nueva generación de programas de naturaleza horizontal supuestamente orientados a maximizar las ventajas comparativas. Su diseño, compatible con las recomendaciones del GATT, excluyó cualquier tipo de subsidios o programas de reducción de impuestos y esquemas comerciales de protección industrial. Más aún, los nuevos programas estaban diseñados para aplicarse en todas las áreas de negocios, ya fuera en la manufactura o en los servicios, y consistieron en:

  1. Fijar las líneas para el diagnóstico de la actividad económica en cuestión, e
  2. Identificar las acciones y requerimientos del gobierno y de las entidades privadas para mejorar su funcionamien­to9 . Está pendiente una evaluación formal de estos programas, pero, en general, la magnitud de los recursos –financieros o de otra índole– asignados a ellos fue demasiado pequeña.

De esta manera, seguían siendo incapaces de avanzar de manera perceptible en la solución de problemas estructurales arraigados en la industria; es decir, agudizó los vacíos tecnológicos, debilitó los sistemas nacionales de innovación, profundizó la carencia de recursos financieros a largo plazo y la escasez de inversión en México para modernizar la maquinaria y el equipo. Hay consenso respecto de que no se desarrolló todo el potencial de México como una plataforma de exportación de manufac­turas más allá de las actividades –como las maquiladoras– altamente dependientes de la entrada de importaciones temporales para la reexportación exentas de impuestos10. Claramente, la persistente apreciación en términos reales del peso mexicano contra el dólar de Estados Unidos no ayudó.

Obviamente, cuando hablamos del mandato del ex presidente Gortari, hablamos de lo que conocimos como la crisis económica de México de 1994 (la última y más reciente crisis del país de repercusiones mundiales). La cuál según los expertos, fue provocada por la falta de reservas internacionales, causando la devaluación del Peso durante los primeros días de la presidencia de Ernesto Zedillo, es decir, a unas semanas del inicio del proceso de devaluación de la moneda mexicana, el entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, solicitó al Congreso de su país la autorización de una línea de crédito por $20 mil millones de dólares para el Gobierno Mexicano que le permitieran garantizar a sus acreedores el cumplimiento cabal de sus compromisos financieros denominados en dólares.

En el contexto internacional, las consecuencias económicas de esta crisis se denominaron Efecto Tequila11. En México también se le conoce como el Error de diciembre, una frase acuñada por el ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari para atribuir la crisis a las presuntas malas decisiones de la administración entrante de Ernesto Zedillo Ponce de León y no a la política económica de su sexenio.

Después del TLCAN

El TLCAN institucionalizó formalmente la estrategia de liberalización comercial de México en un acuerdo con Canadá y Estados Unidos, su principal socio comercial. Desde entonces México ha compaginado con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Econó­mico (OCDE) y con la Organización Mundial de Comercio (WTO, por sus siglas en inglés), al mismo tiempo que ha firmado acuerdos de libre comercio con numerosos países

Tratado

Países

Publicación D.O.F.

Entrada en vigor

TLCAN

Estados Unidos y Canadá

20 de diciembre de 1993

1 de enero de 1994

TLC-G3

Colombia y Venezuela12

9 de enero de 1995

1 de enero de 1995

TLC México - Costa Rica

Costa Rica

10 de enero de 1995

1 de enero de 1995

TLC México - Bolivia

Bolivia

11 de enero de 1995

1 de enero de 1995

TLC México - Nicaragua

Nicaragua

1 de julio de 1998

1 de julio de 1998

TLC México - Chile

Chile

28 de julio de 1999

1 de agosto de 1999

TLCUEM

Unión Europea

26 de junio de 2000

1 de julio de 2000

TLC México - Israel

Israel

28 de junio de 2000

1 de julio de 2000

TLC México - TN

El Salvador, Guatemala y Honduras

14 de marzo de 2001

15 de marzo de 2001 con El Salvador y Guatemala y 1 de junio de 2001 con Honduras.

TLC México - AELC

Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza

29 de junio de 2001

1 de julio de 2001

TLC México - Uruguay

Uruguay

14 de julio de 2004

15 de julio de 2004

AAE México - Japón

Japón

31 de marzo de 2005

1 de abril de 2005

La tabla anterior, nos muestra como a partir de la apertura comercial y ante el primer Tratado de Libre Comercio firmado por México, este último se ha visto beneficiado en cierta medida con la firma de nuevos Tratados de Libre Comercio, sin embargo, ¿Qué tan efectivos para nuestra economía han sido?, ¿en que nos han beneficiado?, ¿existen lagunas en estos?, ¿se han cumplido con los objetivos negociados?, ¿hace falta una re-estructuración de los Tratados?

El cambio más significativo ocurrió en el año 2000 cuando una serie de programas para el desarrollo sectorial “Prosec”13 fueron lanzados para compensar a ciertas industrias –clasificadas en 22 sectores– por el impacto adverso de la puesta en marcha de la re­gla 303 de TLCAN, la cual buscaba evitar las distorsiones comerciales en la región. Esta regla implicaba que ocho años después de la entrada en vigor del TLCAN México debía equiparar las tarifas nominales aplicadas a las importaciones que tenían su origen fuera de Norteamérica, con las aplicadas a las mercancías provenientes de la región del TLCAN. El establecimiento de esta regla causó una drástica reducción de las tarifas de importación de un extenso número de artículos que venían del resto del mundo. La meta de estos programas sectoriales se centraba en buscar medidas comerciales que compensaran a un número seleccionado de sectores por el impacto adverso de esta medida de liberalización comercial, reduciendo los costos de las importaciones de insumos intermedios a través de la disminución de las tarifas de importación. No existe una estimación cuantitativa del impacto de tales progra­mas, pero los expertos académicos tienden a coincidir en que el Prosec causó una de las más importantes distorsiones en el sistema comercial, dado que esto abría la posibilidad legal de aplicar diferentes aranceles de importación a un mismo artículo, dependiendo del tipo de empresa o de sector importador.

El éxito del TLCAN

El éxito para México con el TLCAN es innegable, y sólo aquellos que viven a expensas de los demás se empeñan en predicar lo contrario. Algunos académicos no hacen más que demostrar su profunda ignorancia cuando tratan de demostrar lo negativo que supuestamente ha sido la apertura comercial. Al iniciarse el Tratado de Libre Comercio diversos grupos se oponían. Afirmaban que empobrecería a México y el déficit comercial sería mayor. La apertura se traduciría en más importaciones y habría un mayor desempleo en México.

En los años del TLC las exportaciones totales mexicanas se han triplicado al pasar de 52.000 millones de dólares en 1993 a 161.000 millones en el 2002. Este es un ritmo de crecimiento de 12% al año, superior incluso al de los tigres asiáticos. De déficit crónico en balanza comercial con Estados Unidos, a partir del tratado hemos tenido superávit crecientes. Tan sólo el año pasado fue de más de 37.000 millones de dólares.

¿El fracaso del TLCAN?

Es necesario aclarar que empiezo el subtítulo con una pregunta, con el objetivo de analizar si en verdad el TLCAN ha fracasado en toda la extensión de la palabra o si es más bien cuestión de percepciones, por lo que ante la total apertura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), hay un clamor de renegociar el capítulo agropecuario, por el impacto negativo que ha tenido en el campo. El TLCAN establece que en 2008 se liberará el comercio agrícola para los últimos cuatro productos (azúcar, frijol, maíz y leche en polvo) y debido a que son cultivos muy sensibles para México, los legisladores realizaron un foro donde se revive la intención de solicitar la renegociación, tema que dejan en manos de la próxima legislatura, que iniciará el 5 de septiembre.

Conclusión

El primero de marzo de 1991, Jaime Serra Puche, en su calidad de Secretario de  Economía (en aquel entonces Secretaria de Comercio y Fomento Industrial), pronunció un discurso en la inauguración del Foro Permanente de Información, Opinión y Diálogo, sobre las negociaciones del Tratado Trilateral de Libre Comercio entre México, Canadá y los Estados Unidos de América; en dicha intervención expuso los juicios gubernamentales de lo que serían para nuestro país los beneficios esperados del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, del que recientemente se conmemoró el décimo cuarto aniversario de su suscripción.

Por ultimo, en el marco de lo dispuesto en el Acuerdo Nacional para el Campo, se elaboró este informe en el cual se evalúa el impacto que ha causado en el agro mexicano el TLCAN y cuyos resultados se dieron a conocer en los últimos días. Realizada por el Colegio de México con la Universidad Autónoma de Chapingo y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, los expertos llegan a la conclusión de que no existe una relación directa entre los problemas del sector agropecuario y la instrumentación del TLCAN, y señalan que antes de que el tratado se instrumentara ya existían problemas estructurales en el campo mexicano. Como efectos positivos sobre este sector el estudio identifica: aumento de las exportaciones; mayor generación de empleo en ramas productivas primarias y agroindustriales; mayor flujo de inversión extranjera directa al país; variedad de insumos para la producción; mayor oferta de bienes de consumo en términos de calidad y precio. Es difícil en la mayor de las ocasiones el hacer un criterio adecuado y correcto de la situación de los Tratados de Libre Comercio, obviamente que en cada TLC encontraremos “lagunas” por decirlo así, pero lo más importante es que hagamos una evaluación real del verdadero funcionamiento y oportunidades que ofrecen los TLC’s.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS

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1- Moreno-Brid y Ros, 2004

2- Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA = North American Free Trade Agreement)

3- 1982-1988

4- Sin embargo, se estableció a la par un sistema de devolución que permitía el reembolso de los aranceles pagados por los exportadores, y un programa que permitía la libre entrada de productos y materias primas para la exportación (Pitex), o mejor conocido hoy en día como IMMEX

5- OCDE, 1992

6- SECOFI 1994, hoy en día Secretaria de Economía

7- Ros, 1993

8- 1988-1994

9- Ten Kate y Niels, 1996

10- Máttar, 101 ECONOMÍA. UNAM vol. 3 núm. 8 et al., 2003

11- Así se llamó a la repercusión que tuvo en la economía latino-americana la devaluación de la moneda mexicana en diciembre de 1994 (primero de 5% para luego llegar a 38.5%). México lo hizo como recurso de emergencia para frenar la creciente fuga de capitales. En Argentina aumentó la presión sobre el dólar y el Banco Central vende US$ 353 millones en un solo día. Entre el 20 de diciembre de 1994 y el 10 de febrero de 1995, el efecto tequila provocó una fuga de US$ 3.500 millones del sistema financiero argentino (7% del total de depósitos). Los cimbronazos derivados del efecto tequila y de las propias debilidades de la estructura económica local conmovieron prácticamente todo el entramado empresario.

12- A partir del 19 de noviembre de 2006 en el TLC del G-3 participan sólo México y Colombia

13- Programas de Promoción Sectorial: ALTEX, ECEX, IMMEX, DRAW BACK, FEMEX, COMPEX, otros.

Amero

El Amero es un concepto teórico que se utiliza para referirse a la unidad de dinero de una hipotética unión monetaria entre Estados Unidos, Canadá y en ciertos casos también se incluye a México (mencionada en la literatura como Unión Monetaria de América del Norte). El Amero surgió como un concepto en la literatura económica, para analizar las posibles implicancias de una teórica unión monetaria. En la literatura, la unión monetaria surgiría como evolución del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA), análogamente al surgimiento de la Unión Monetaria Europea y el Euro como extensión de la Comunidad Europea. En este contexto, la palabra Amero surgió por analogía al vocablo Euro. Ciertas versiones difundidas en internet, con poco sustento en documentación y declaraciones oficiales, especulan con que de hecho existiría un plan secreto para crear el Amero.


Desde el punto de vista sociológico, el académico Mark Fenster indica que la creencia en una inminente unión monetaria norteamericana que llevaría a la creación del Amero refleja las formas particulares en que los estadounidenses se sienten económicamente conquistados, políticamente sin poder y socialmente alienados. La creación del NAFTA en el año 1994 llevó a sectores conservadores a temer por la posibilidad de verse perjudicados debido al libre comercio. En el año 2005 se firmó el "Security and Prosperity Partnership" como un marco para mayor cooperación entre los países de Estados Unidos, México y Canadá para mayor cooperación en temas relacionados con la seguiridad, tráfico de drogas y comercio internacional, lo que llevó a ciertos grupos de activistas a afirmar que este era el primer paso dentro de un plan secreto para otro tipo de unión entre los tres países, por ejemplo una unión monetaria. Esta versión tuvo difusión en algunos medios de prensa y en Internet, y fue alimentada por la alienación de la sociedad.



Desde el punto de vista académico, una rama de la economía internacional analiza los beneficios de la integración económica y dentro de esta la integración monetaria entre países. La literatura económica es extensa sobre el tema de integración monetaria mencionando posibles beneficios y efectos negativos de la misma, analizando casos en los que los beneficios pueden ser mayores y otros en los que no. El concepto de "optimum currency areas" (areas monetarias óptimas) fue difundido por el prestigioso economista Mundell y es utilizado para analizar las circunstancias en las que países se beneficiarán de una unión monetaria o no, dado que el área monetaria óptima puede exceder las fronteras de un país.

El primero en proponer el concepto de Amero fue el economista canadiense Herbert Grubel, en un paper llamado "The Case for the Amero: The Economics and Politics of a North American Monetary Union". El paper se publicó el mismo año de la adopción del Euro como moneda virtual y propone al Amero como moneda común para Estados Unidos, México y Canadá, indicando ventajas desde el punto de vista económico, como mayor estabilidad de precios, menores tasas de interés, mayor comercio entre estos países, mayor productividad, etc. principalmente desde el punto de vista canadiense. Grubel afirmó que logró que Vicente Fox muestre interés en el Amero, pero que las autoridades de Estados Unidos no mostraron interés en el Amero y admitió que no habría mucho beneficio para Estados Unidos por la adopción del Amero.


Otras investigaciones apoyaron la creación del Amero, como una publicación del Insituto Howe del año 1999 y una publicación del académico Robert Pastor del año 2001, donde argumenta a favor de una mayor integración en América del Norte.

Los argumentos a favor del Amero (entre Estados Unidos y Canadá) indican que generaría un gran ahorro debido a que se evitarían transacciones entre el dólar canadiense y el dólar estadounidense. Aumentaría el comercio mejorando la eficiencia. También se podría mencionar que se eliminaría el riesgo cambiario para ciertas actividades relacionadas con bienes transables de esos países. Canadá se beneficiaría mas porque el 90% de sus exportaciones se dirigen a Estados Unidos.

Con respecto al senoriaje, actualmente el dólar estadounidense es la moneda de mayor aceptación a nivel internacional, utilizada tanto como depósito de valor (reservas internacionales) y medio de cambio en transacciones internacionales. Debido a esto, Estados Unidos se beneficia por la posibilidad de imprimir billetes que son aceptados a nivel mundial. El dólar canadiense es insignificante en comparación con el dólar estadounidense. En la Unión Monetaria Europea, las ganancias netas del senoriaje se reparten entre los países miembros de acuerdo a su participación en el Banco Central Europeo (ECB) y quienes están a favor del Amero proponen utilizar la misma fórmula para la teórica Unión Monetaria de América del Norte. Sin embargo, la participación de Canadá en un Banco Central de Norteamérica sería probablemente mayor a la relación que existe entre la capacidad de senoriaje de Estados Unidos y Canadá, por lo que con respecto al senoriaje Estados Unidos se vería perjudicado por una pérdida del mismo.

Otra consecuencia negativa sería que la política monetaria perdería flexibilidad para actuar de acuerdo a la situación coyuntural de cada país (tienen diferentes tasas de interés, niveles de deuda, etc.) y a la diferente estructura económica de los mismos.

Actualmente el dólar es la moneda mas utilizada a nivel internacional lo que le da a Estados Unidos poder económico y político. La creación del Amero significaría una alteración del status-quo que no necesariamente incremente este poder, con la posibilidad de perder terreno ante el Euro y el Yen.

Como breve conclusión, para Estados Unidos el status-quo es preferible a la creación del Amero, permitiéndole beneficiarse del poder del dólar. La creación del Amero implicaría riesgos para ese status-quo y posibles pérdidas de poder político y económico y pérdidas en cuanto a la capacidad de realizar política fiscal y monetaria. Si a esto le sumamos que las autoridades canadienses han emitido documentos donde critican la idea de una unidad monetaria (entre otros argumentos debido a la pérdida de soberanía) y a las críticas por parte de la población, podemos decir que el concepto del Amero está muy lejos de ser llevado a cabo.

Autor: Federico Anzil

Referencias

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Herbert G. Grubel (1999). "The Case for the Amero: The Economics and Politics of a North American Monetary Union". The Fraser Institute http://www.fraserinstitute.ca/admin/books/files/amero.pdf

Flujos de inversiones en Argentina desde la UE

Flujos de inversiones en Argentina

Desde la UE

Período 1990 - 2008



Los flujos de inversiones extranjeras en la década de los 90´ fueron un fenómeno que se dio paralelamente en un número importante de países en desarrollo, en especial en América latina, con distintos métodos pero con el mismo fin.

En estos países, además de perseguir objetivos de largo plazo, las privatizaciones fueron una manera de aliviar los abultados déficits presupuestarios de los gobiernos, en un momento en el que el acceso al crédito era muy restringido.


El amplio proceso de privatizaciones encarado por el gobierno Argentino a comienzos de la década del noventa se enmarcó en este contexto. En ese momento, se inició en el país un importante proceso de reformas que apuntó a la reestructuración de la economía y a la redefinición del rol del estado en la misma. La privatización de las principales empresas estatales (avalada por la Ley de Reforma del Estado de 1989) constituyó uno de los lineamientos principales de la nueva política económica, cuyo primer objetivo residía en la estabilización de precios, paso primordial para lograr la confianza y credibilidad de los inversores y la subsecuente entrada de capitales necesarios para el crecimiento de la economía.

Las privatizaciones aliviaron la situación financiera del gobierno en varios sentidos. El ingreso de efectivo sirvió como financiamiento en un momento en el que el acceso al mismo era escaso tanto interna como externamente, y la aceptación de papeles deuda pública como forma de pago permitió mejorar la situación de las cuentas externas y de ese modo, acercarse a un acuerdo con sus acreedores, que desde la década anterior presionaban por la realización de este tipo de operatoria. Por último, se mejoró la situación fiscal ya que el estado se desprendió de empresas que generaban déficit y las nuevas empresas privatizadas generarían futuros recursos tributarios con el pago de impuestos.

Durante los años 1990-1991 fueron vendidos algunos de los activos más preciados del Estado, a diferencia de otros países que comenzaron sus procesos privatizadores con la venta de activos menores. En el año 1990 el valor nominal de los títulos entregados en pago ascendió a U$S 6.343 millones lo que representó un 47% del total para todo el período. A partir de 1992, ya lanzado el plan de convertibilidad, con la mejora en el ordenamiento de las cuentas públicas y con la economía en franca recuperación, las privatizaciones comenzaron a privilegiar la recaudación en efectivo.

Todo este proceso estuvo caracterizado por una amplia participación del capital extranjero llevando a un rápido crecimiento de los flujos en concepto de inversión extranjera directa y de inversión de cartera.


La Unión Europea fue uno de los principales inversores en nuestro país, es por eso que en este trabajo se expondrá la participación de éste bloque en nuestra economía.

Autor:

Cano Faverio Yanina.

Julio de 2008

Universidad Nacional de la Matanza - Argentina

Bibliografía

- CEPAL; Comisión económica para latino América http://www.cepal.org

- http://www.eclac.org/publicaciones/xml/2/4262/arg98esp.pdf.

- http://www.eclac.org/ddpe/noticias/noticias/7/9067/Argentina.pdf

- CEPAL (2005), La Inversión Extranjera en América Latina y el Caribe, CEPAL, Naciones

- Consejo nacional de inversiones para el desarrollo. http://www.inversiones.gov.ar/admin/uploadfiles/files/RedFederalFinal.ppt

- Instituto Nacional de Estadísticas y Censos http://www.indec.mecon.gov.ar

- MECON; ministerio de economía y producción de Republica Argentina; http://www.mecon.gov.ar/cuentas/internacionales/documentos/inversion_extranjera_directa_arg1992-200.pdf

- Memorias de privatización; http://mepriv.mecon.gov.ar/privatizaciones.htm

- Ministerio de economía y hacienda Español; grupo SEPI, (caso Aerolíneas) http://www.sepi.es/default.aspx?cmd=0003&idLanguage=&IdContainer=164&XParam1=NombreEmpresa&NombreEmpresa=iberia&XBol1=&lang=&paginacion=1

- Observatorio on-line - Economía Latinoamericana - http://www.econolatin.com/inversion-latinoamerica/inversion-argentina/inversion.php

Sobre IED a nivel mundial

- http://www.bradynet.com/docs/transener.doc

- UNCTAD; conferencia de las naciones unidas sobre comercio y desarrollo. http://unctad.org/Templates/Download.asp?docid=4325&lang=3&intItemID=2262

Apertura Comercial y Crecimiento Económico

Autor: CASTILLO MAMANI DENNIS W.


Los primeros planteamientos sobre la relación entre apertura comercial y crecimiento económico pueden situarse hace más de 200 años, con la corriente mercantilista del siglo XVII y XVIII. Bajo estos conceptos, en el comercio internacional una nación se beneficiaba solamente si otra resultaba perjudicada. En 1776, Adam Smith rompió con esta teoría sosteniendo que si dos naciones comercian voluntariamente entre sí, ambas se benefician. Esto se basa en las “ventajas absolutas”. Cuarenta años más tarde, David Ricardo (1817) afirmó que aunque una nación fuera menos eficiente que otra en la producción de ambos bienes, aún sería factible que comerciaran de manera beneficiosa para ambas. Esto se basa en las “ventajas comparativas”.

1. Frenkel, J. A. & D. Romer (1999). "Does trade cause growth?" The American Economic Review, June

Aunque la literatura, tanto teórica como empírica, que trata la relación entre apertura comercial y crecimiento económico es vasta, la discusión al respecto no está cerrada, esta controversia continúa hasta la actualidad, aún cuando el mundo está experimentando períodos de apertura comercial cada vez mayor. (2)

2. Edwards, Sebastian (1998): “Openness, productivity and growth: what do we really know?” Economic Journal, 108 (March).

El término “apertura comercial”, está referido a las facilidades que tiene una nación para realizar transacciones con otros países, con la menor interferencia; es decir, sin incurrir en costos artificiales que normalmente son impuestos por los respectivos gobiernos. Desde un punto de vista de eficiencia, se entiende que los precios al ser reflejo de aspectos productivos de las firmas y de las preferencias por parte de los consumidores, debieran permitir la mejor asignación posible de recursos. (3)

3. Dollar, D. & A. Kraay (2002). "Trade, growth and poverty policy". Research Working Paper 2199, Banco Mundial.


Los efectos de la liberalización comercial

La liberalización conlleva costos y beneficios. Por una parte, supone un beneficio ya que bajan los aranceles y, por ende, los precios de los insumos; los consumidores pueden escoger entre una gama de bienes más amplia a precios menores, y las perspectivas de exportación mejoran a medida que el empleo y el producto aumentan en los sectores de bienes y servicios comerciables en el exterior.

Por otra parte, la baja de los aranceles puede reducir el producto y el empleo en sectores que tienen que hacer frente a la mayor competencia de productores externos con costos menores. El saldo neto depende invariablemente de la estructura de las economías y de la flexibilidad de salarios y precios que permita el pleno reajuste de los precios relativos tras la liberalización.


Las ventajas de una apertura comercial

La literatura económica ha demostrado de manera consistente los grandes beneficios que trae una mayor apertura comercial. Por ejemplo, cada vez es más claro que los países que han alcanzado mayores niveles de desarrollo, así como los que se encuentran en camino a lograrlo, han tenido como motor al comercio internacional. Así, mayores niveles de crecimiento, es un beneficio que se desprende directamente de este proceso. Los canales que permiten que esto sea posible, son diversos: (4)

4. Sala-i-Martin, X. (2002). "The disturbing ‘rise’ of global income inequality". Working Paper 8904, NBER, Cambridge, Mass.

  • Incrementos en la eficiencia de las inversiones, dada la importancia de los

    bienes de capital importado en las economías en desarrollo.

  • Acceso a mayores mercado, sobre todo para las economías cuyos mercados

    domésticos son muy pequeños.

  • La posibilidad de atraer flujos de capital hacia mayores inversiones en economías donde los ahorros domésticos son limitados.

  • Canales endógenos como la difusión de nuevas tecnologías y educación.

  • Incentivos a una mayor disciplina de los gobiernos, incentivo a la innovación.

  • Eliminación de comportamientos rentistas que son más bien inspirados por las

    restricciones del comercio.

  • El incentivo a la innovación, entre otras.

  • La generación de mayores puestos de trabajo

  • Importancia de la apertura comercial y el crecimiento

    La importancia de la apertura comercial esta en que esta permite incrementar el flujo comercial, las empresas ganan competitividad, se incrementan los niveles de empleo y se producen mayores tasas de crecimiento y bienestar en el país.

    Para lograrlo los países están generando Acuerdos Comerciales Preferenciales, entre los cuales los Tratados de Libre Comercio tienen un esquema más integral. En esta nueva orientación, en nuestro país se viene impulsando una agenda de negociaciones internacionales que tiene como propósito asegurar, mediante preferencias arancelarias importantes, mercados para nuestros productos. Paralelamente, con el establecimiento de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995, los países adherentes a este organismo buscan consolidar un sistema multilateral de libre comercio que permita a las economías ingresar a una senda expansiva de crecimiento con un comercio de bienes justo y equitativo para todos, eliminando las restricciones arancelarias y no arancelarias existentes, así como promoviendo la competencia leal. (5) Obviamente, que el camino de la apertura comercial a través de la OMC es mucho más lento y pausado, por las dificultades de lograr consensos en alrededor de 150 economías, por lo que se ha hecho necesario impulsar acuerdos comerciales bilaterales con aquellas economías en las que nos interese fortalecer y generar corrientes de comercio de acuerdo a la complementariedad que tengamos.

    5. Johnson, Harry. Aranceles aduaneros y desarrollo económico: algunas cuestiones teóricas. Mimeo, 1964

    fuente: COMEXPERU

    Los hechos demuestran que para experimentar un crecimiento sostenido, la economía debe estar abierta al comercio y la inversión con el resto del mundo. En las últimas décadas, ningún país ha logrado mejorar sustancialmente el nivel de vida de los habitantes sin abrirse a los demás. De hecho, la apertura del comercio (acompañada de la apertura a la inversión extranjera directa) es un elemento importante del éxito de Asia oriental, cuyo arancel de importación promedio retrocedió del 30% al 10% en las dos últimas décadas.

    Muchos estudios demuestran que los países más orientados hacia el exterior suelen crecer con más rapidez que los demás. Los países que abrieron sus economías en los últimos años, como China, República Checa, Holanda, Belgica, Vietnam, India, experimentaron un crecimiento más veloz y un mayor alivio de la pobreza. En promedio, los países en desarrollo que recortaron drásticamente los aranceles durante los años ochenta crecieron a

    un ritmo más fuerte que los demás en la década siguiente. (6)

    6. Frenkel, J. A. & D. Romer (1999). "Does trade cause growth?" The American Economic Review, June.

    Apertura y Crecimiento

    Las economías abiertas al comercio crecen más rápidamente: la evidencia empírica lo muestra así y las pruebas más recientes son China e India. La apertura comercial promueve el crecimiento por varias vías: los empresarios son obligados a ser eficientes para competir contra el mundo y, además, la apertura da acceso a la tecnología más avanzada y permite la especialización.

    Obviamente, la apertura debe estar acompañada por otras condiciones como la estabilidad macroeconómica y política.

    El libre comercio reduce la pobreza: históricamente, los países que han experimentado mayor reducción en la pobreza son aquellos que han alcanzado un rápido crecimiento impulsado, en gran medida, por la apertura comercial. Taiwán, Singapur, Corea del Sur y Hong Kong son claros ejemplos que no registran hoy ningún nivel de pobreza extrema.

    Él comercio acelera el crecimiento y ese crecimiento reduce la pobreza a través de tres canales: (7)

    • Los pobres son captados para empleo productivo.

    • El crecimiento genera recursos para el fisco que pueden ser destinados a

      programas de alivio a la pobreza.

    • El incremento en el ingreso de las familias pobres generado por el crecimiento les da mayor acceso a servicios de educación y salud.

    7. Panagariya, Arvind.2000. Preferential trade liberalisation: the traditional theory and new developments, Journal of Economic

    Apertura Comercial del Perú

    En la actualidad como consecuencia de la globalización se hace indispensable que los países tengan una mayor presencia en los mercados internacionales. Esto les permite incrementar el flujo comercial, las empresas ganan competitividad, se incrementan los niveles de empleo y se producen mayores tasas de crecimiento y bienestar en el país. Para lograrlo los países están generando Acuerdos Comerciales Preferenciales, entre los cuales los Tratados de Libre Comercio tienen un esquema más integral.

    En esta nueva orientación, en nuestro país se viene impulsando una agenda de negociaciones internacionales que tiene como propósito asegurar mediante preferencias arancelarias importantes mercados para nuestros productos. Paralelamente, con el establecimiento de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995, los países adherentes a este organismo buscan consolidar un sistema multilateral de libre comercio que permita a las economías ingresar a una senda expansiva de crecimiento con un comercio de bienes justo y equitativo para todos, eliminando las restricciones, arancelarias y no arancelarias, existentes así como promoviendo la competencia leal. Obviamente, que el camino de la apertura comercial a través de la OMC es mucho más lento y pausado, por las dificultades de lograr consensos en alrededor de 150 economías, por lo que se ha hecho necesario impulsar acuerdos comerciales bilaterales con aquellas economías en las que nos interese fortalecer y generar corrientes de comercio de acuerdo a la complementariedad que tengamos.

    Para consolidar su Apertura Comercial, el Perú ha venido firmado acuerdos y viene negociando e iniciando otros con nuestros principales socios comerciales:

    Acuerdos Firmados (8)

    • 1990:Sistema Generalizado de Preferencia Andino, SGP (Unión Europea).

    • 1993:Ley de Preferencias Arancelarias Andinas, ATPA (EEUU).

    • 1995:Participación en la Organización Mundial del Comercio, OMC.

    • 1997:Reincorporación a la Comunidad Andina de Naciones, CAN.

    • 1998:Incorporación APEC, inicio de negociaciones ALCA, acuerdo Bilateral

      Chile.

    • 1999:Profundización de preferencias.

    • 2000:con Brasil y Argentina.

    • 2002:Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de Droga, ATPDEA (EEUU).

    • 2003:Acuerdo Complementación Económica Perú-MERCOSUR.

    • 2004:Inicio de Negociaciones TLC Perú-EEUU.

    • 2005:Inicio de Valoración Conjunta CANUnión Europea, con vistas a un

      Acuerdo de Complementación con la UE.

    • Tratado de Libre Comercio Perú – China.

    • Tratado de Libre Comercio Perú – Canadá.

    • Tratado de Libre Comercio Perú – EFTA.

    • Tratado de Libre Comercio entre la República del Perú y el Reino Unido de

      Tailandia.

    • Negociaciones TLC Perú – SINGAPUR.

    • Tratado de Libre Comercio CAN-UE.

    8. Ministerio de comercio exterior.

    Crecimiento Económico del Perú

    Durante los últimos años, el Perú ha continuado profundizando sus reformas económicas y la liberalización comercial con el fin de consolidar su integración a la economía mundial. La evolución favorable de los principales indicadores económicos de la economía peruana desde década del 90 ha dependido en gran medida de un manejo prudente de la política fiscal y monetaria, y proceso de reformas estructurales que se puso en marcha a mediados del primer quinquenio de la década de los 90, como consecuencia del nuevo entorno económico, la inflación se ha reducido de 7,600 por ciento a comienzos de la década de los años 90 a niveles de un dígito entre 3 y 4 por ciento a la actualidad, se logró el equilibrio fiscal,la traducido en un importante flujo de capitales externos.

    Es importante remarcar que las reformas emprendidas, tales como la liberalización del comercio exterior, del mercado cambiario, de la cuenta de capitales y del sistema financiero, así como las privatizaciones y las reformas en el mercado laboral y legislación sobre inversiones extranjeras han permitido dar un impulso importante a la actividad económica, especialmente a la inversión y esta ha tenido un importante efecto en el comercio exterior en la medida de que no sólo ha posibilitado una mayor oferta exportable sino que también ha requerido una mayor demanda por bienes importados. (9)

    9. Alonso Segura Vasi & Juan García Carpio, Análisis del Impacto de la Apertura Comercial sobre la Pobreza y la Desigualdad.

    Los principales socios comerciales del Perú, en estos años han sido los Estados Unidos de América, el comercio con este país se ha visto favorecido por la Ley de Preferencias Comerciales Andinas desde que el Perú fue considerado en 1993 como país elegible para este esquema preferencial.Otros socios comerciales son la Unión Europea, los países de ALADI, los países de la Comunidad Andina, los países del MERCOSUR, las naciones asiáticas tales como Japón y la República Popular China. Con relación al APEC, en el corto plazo, el Perú busca promover la imagen del país y los avances y progresos realizados en los últimos años a través de la apertura comercial y económica llevada a cabo.

    Adicionalmente, debemos ser receptores de los distintos programas de cooperación económica y técnica que APEC ofrece. En el mediano y largo plazo nuestro objetivo es atraer al país las inversiones de Asia y Oceanía.

    El Perú debe de convertirse en el socio estratégico de las economías APEC en América del Sur, es decir, convertirse en el "puente" entre América del Sur con Asia y Oceanía.

    Punto de Vista

    La liberalización comercial ha creado nuevas oportunidades para muchos países, pero los avances de estos países deben evaluarse en el contexto de la liberalización en otras regiones.

    Para evitar un deterioro de la competitividad externa, los países emergentes tendrán que liberalizar el comercio al mismo ritmo que otras regiones. Dado que la liberalización puede intensificar la competencia externa y suprimir las ventajas que ofrecen los acuerdos comerciales preferenciales, debe ir acompañada de reformas que mejoren la productividad y reduzcan los costos de modo que los países puedan incrementar su participación en los mercados. Por lo tanto, es necesaria una flexibilidad de los precios y de los salarios que permita mayor eficiencia en la utilización de los recursos tras la liberalización. Por último, el componente más importante de la liberalización es la reducción del nivel global de los aranceles.

    Por lo tanto, las autoridades deberán hacer frente a la posibilidad de reducción del ingreso fiscal reformando el régimen tributario, principalmente mediante el reemplazo de los impuestos actuales sobre el consumo y los servicios especiales por impuestos al valor agregado, la reducción de las exenciones arancelarias, la mejora de la administración tributaria y aduanera y la armonización de los impuestos de toda la región.

    Agenda Pendiente

    • Es imprescindible configurar un escenario de competencia, lo que supone la

      ejecución de determinadas reformas de orden institucional y de política.

    • La protección de derechos de propiedad en forma eficiente, transparente y predecible. Ello se refleja en un mayor retorno esperado de la inversión.

    • Seguir el mantenimiento de la disciplina macroeconómica.

    • La provisión de servicios de calidad en los sectores educación y salud; el desarrollo de infraestructura mediante asociaciones público-privada; y el establecimiento de un marco regulatorio adecuado. Ello se traduce en el acceso a factores productivos más calificados y una reducción de los costos de transacción.

    • El objetivo de consolidar al Perú como país de destino de la inversión de EEUU, pasa por definir un entorno de certidumbre jurídica y de reglas claras.

    • Garantizar el trato no discriminatorio y la protección frente a riesgos no comerciales, estableciéndose un mecanismo eficiente de solución de controversias.

    Bibliografía

    1. Alonso Segura Vasi & Juan García Carpio, Análisis del Impacto de la Apertura Comercial sobre la Pobreza y la Desigualdad.

    2. Dollar, D. & A. Kraay, 2002. "Trade, growth and poverty policy". Research Working Paper 2199, Banco Mundial.

    3. Edwards, Sebastian, 1998, “Openness, productivity and growth: what do we really know?”, Economic Journal.

    4. Frenkel, J. A. & D. Romer, 1999, "Does trade cause growth?" The American Economic Review.

    5. Johnson, Harry, 1964, Aranceles aduaneros y desarrollo económico: algunas cuestiones teóricas.

    6.Ministerio de comercio exterior.

    7. Sala-i-Martin, 2002. "The disturbing ‘rise’ of global income inequality". Working Paper 8904, NBER, Cambridge, Mass.

    8. Panagariya, Arvind, 2000, Preferential trade liberalisation: the traditional theory and new developments, Journal of Economic Literature.

    9.Raymundo Chirinos, 2007, Determinantes del crecimiento económico: Una revisión de la literatura existente y estimaciones

    Autor: CASTILLO MAMANI DENNIS W

Acuerdos Comerciales del Perú

Autor: Claudia Mera

pedequisa@hotmail.com

Agosto de 2007


El Perú ha firmado una serie razonable de acuerdos comerciales, entre los más importantes; por el volumen de comercio que realiza son: el APEC (Cooperación Económica Asia Pacífico), TLC (Tratado de Libre Comercio), ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), Comunidad Andina de Naciones y MERCOSUR (Mercado Común del Sur).

“Este proceso integracionista, para países como el Perú, es fundamental para iniciar el despegue. No podemos resolver todos nuestros problemas al mero nivel nacional. Con la integración tenemos una acción más poderosa, estimulamos el intercambio comercial, podemos ampliar industrias que exigen vastos mercados de consumo y una gran tecnología.” (1)

Con esto el Perú tiene más posibilidades para mejorar su economía, dejar de ser un país tercermundista, abrirse al mercado internacional, exportar sus recursos, hacerse conocido en el extranjero por la calidad de sus productos y brindarle un mejor ambiente a su población.


Por otro lado, de nada sirve si es que el Perú no cuenta con personas competitivas con capacidad productiva; existen aquellas que sólo se conforman con exportar materia prima pudiendo exportar productos más elaborados.

Hoy en día la falta de tecnología, entre otras cosas, ya no es problema; al asociarnos con otros países que poseen lo que a nosotros nos hace falta, podemos ganar mucho; el problema radica en cómo aprovechar los acuerdos comerciales.

De nada sirve estar integrados a grandes potencias si no tenemos que exportar, no tenemos en claro los principios básicos de cómo hacerlo; y no tenemos la motivación suficiente.


Para competir en el mercado internacional nuestros productos deben ser excelentes, ya que la competencia es grande debido a que sus productos son de la más alta calidad y además, algunos son reconocidos por todo el mundo.

Si bien es cierto aún somos un país tercermundista, desde hace tiempo con el título de “un país en vías de desarrollo”, ahora es cuando se debe cambiar esa ideología aprovechando al máximo los grandes acuerdos comerciales de los que somos parte. Tenemos todo para salir adelante: riqueza nacional, biodiversidad de recursos naturales distribuidos entre la flora y fauna, paisajes hermosos, diversidad de razas y lenguas, entre otras cosas. Sólo falta una sociedad inteligente que sepa cómo aprovechar todas estas riquezas no dejando de lado la existencia de un desarrollo sustentable

Al margen de describir los acuerdos comerciales en el que se ha suscrito el Perú, como lo haré a continuación; mi objetivo es también estimular a aquellas personas que se sientan comprometidas con el progreso de su país.

La carrera de Administración de Negocios Internacionales, nos permite orientarnos en el campo comercial nos instruye para formar grandes empresas, exportar al máximo los recursos peruanos; y así ir rescatando de la pobreza y el atraso en el que se encuentra sumergido el país en comparación con los otros que han ido creciendo.

(1) SOTELO APOLAYA, Daniel y SANDOVAL DÁVILA, Carlos. Geografía (Introducción a la Geopolítica). Surquillo. Pág.82.

Integración Regional

Fundamentos de la Integración Regional

En términos estructurales, la integración económica implica cinco ventajas generales básicas, que son comunes a todo bloque de integración entre diferentes países:



  1. En lo externo

    1. Mayor poder de negociación; y
    2. Mayor capacidad de atracción de recursos internacionales y de reinversión. Esto último se encuentra muy relacionado con la capacidad de los mercados internos, la demanda efectiva de la población y la estabilidad históricos de flujos financieros externos.
  2. En lo interno

    1. Mayor aprovechamiento de economías de escala en la producción;
    2. Ampliaciones en el mercado efectivo como producto de relaciones entre países; y

    3. Menor vulnerabilidad económica, especialmente debido a factores externos.

Los procesos de integración pueden ser vistos en tres dimensiones. La primera de ellas sería el aspecto clásico de las etapas de integración regional. De manera más específica, esta primera dimensión incluye la consideración y desarrollo de varias etapas:

  1. la de tratados preferenciales de comercio (disminución de aranceles entre países miembros);
  2. el área de libre comercio (donde se eliminan aranceles entre las naciones del bloque comercial;

  3. unión aduanera (además de eliminación de aranceles entre miembros, se establecen aranceles externos comunes);

  4. mercado común (además de las características de unión aduanera se agrega la libre circulación de factores productivos, especialmente mano de obra y capitales); y

  5. unión económica (fase culminante de la integración incluyendo coordinación de políticas macroeconómicas, sistema monetario común y moneda común).

Una segunda dimensión sería si la integración se logra o no, en términos profundos. Es decir si afecta o no de manera sostenida y significativa, estructuras productivas importantes de las economías y la actuación de los gobiernos. Tal y como ha sido mencionado en la exposición de argumentos de la introducción de este libro, como en lo relativo a casos ilustrativos más arriba, el ALCA es un tratado comercial limitado en los alcances de las fases de integración -primera dimensión- pero tiende a tener gran profundidad en las esferas económica y política de los países. Ese acuerdo establecería significativas restricciones a la capacidad de acción de instituciones públicas en función de alcanzar condiciones para un desarrollo sustentable en la región.

La tercera dimensión de la integración sería el carácter reversible o no reversible de los acuerdos, es decir, hasta qué punto los países se comprometen a un acuerdo y lo mantienen. Hasta que punto construyen secuencialmente los procesos de integración. Por ejemplo, tanto en el caso de Europa o como en el caso de América Latina, se ha llegado a establecer aranceles comunes. Con ello se aproximan las características para la conformación de una unión aduanera. En el caso europeo los acuerdos se han mantenido y profundizado, no así en varios de los casos latinoamericanos. Se trata de logros, pero que en el ámbito de América Latina han tendido a ser reversibles.


Con todo, y respecto a procesos de integración, la región no ha sido ajena a este tipo de experiencias. Desde los años cincuenta se desarrollaron los primeros planteamientos. Estos propiciaron ya en los sesenta la creación del Mercado Común Centroamericano y del Pacto Andino. En los setenta se formó la Comunidad del Caribe (CARICOM). Durante los ochentas, con motivo de la aplicación de planes de ajuste y de la transferencia neta de recursos fuera de la región, América Latina y el Caribe tuvo un período de estancamiento relativo de los procesos integracionistas.

En los noventa se forma el MERCOSUR siguiendo una modalidad más abierta en un bloque de integración que incluye a dos de las más grandes economías de la región (Brasil con 35 por ciento de la producción regional total anual y Argentina con 14 por ciento de tal indicador). En 1975 en el contexto de la institucionalidad regional, surge la conformación del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), como un organismo latinoamericano y caribeño de consulta, cooperación, coordinación y promoción económica y social. En la actualidad el SELA está constituido por 28 Estados Miembros.

La primera mitad de los años noventa fue promisorio en cuanto a logros integracionistas. La segunda parte de la pasada década fue el escenario en el cual los esfuerzos de la integración no avanzaron debido a las condiciones de crisis prevalecientes: desde los efectos de la devaluación mexicana de diciembre de 1994, hasta la volatilidad de precios de petróleo, pasando por los embates de la crisis financiera originada en el verano de 1997 en el Sudeste Asiático y últimamente por las repercusiones de la crisis argentina.


Tipos de regionalismo en integración regional

Lo que se presenta aquí como diferentes tipos de regionalismos son variaciones del esquema "clásico" del proceso de integración -primera dimensión. Esas diferentes modalidades básicas de integración comercial o tipos de regionalismo en el intercambio han surgido en los pasados 50 años. Un factor decisivo para su creación han sido las fuerzas "centrípetas" de la integración (aquellas que tienden más a la apertura pero dentro del grupo, tratando de mantener allí un espacio determinado, incluyendo medidas de protección), y las fuerzas "centrífugas" de los procesos integradores (aquellas que promueven mayormente una apertura de comercio hacia el exterior, tanto de los países como de los grupos).

Tanto los regionalismos como versión incompleta del proceso de integración llevado a sus consecuencias más desarrolladas, o como diferentes modalidades de acuerdos comerciales, ya sea dentro de países pequeños o de estos con economías más grandes, tienen entre sus finalidades aprovechar las ventajas generales de la integración. Estos fines, tal y como se mencionó anteriormente, se identifican en cuatro puntos: (a) la unificación de mercados efectivos a fin de ampliar zonas de demanda; (b) establecimiento de economías de escala; (c) aprovechamiento de complementariedades productivas; y (d) capacidad de generar un mayor poder de negociación frente a otras naciones fuera del tratado. Este último punto tiene más relación con variables políticas y de infraestructura institucional.

El primer regionalismo surge en Europa con el Tratado de Roma y la creación del BENELUX, el tratado de integración entre Netherlands, Bélgica y Luxemburgo, desde los planes iniciales de 1948 hasta la concreción en 1957. En América Latina a este primer regionalismo corresponden los esquemas de integración del Mercado Común Centroamericano (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) el cual comienza a operar en 1961.

El objetivo esencial de este tipo de regionalismo es propiciar un descenso de los aranceles dentro del grupo hasta llegar a eliminarlos. Posteriormente se propone alcanzar la fijación de un arancel externo común y la libre circulación de bienes entre los países miembros. Con esto último se llegaría a la condición de unión aduanera.

Este primer regionalismo también caracterizó mucho del contenido de los acuerdos que promovieron la conformación original del Grupo Andino (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela). Lo que se tuvo fue un esquema de protección hacia la empresas internas, especialmente en el ramo industrial. Se trató de ampliar la demanda efectiva por la vía de la unificación de los diferentes espacios integrados en los mercados domésticos de los países, más que por la vía de ampliar directa e inicialmente los mercados efectivos de las naciones desde un primer momento.

Con la adopción de medidas de protección de industrias, medidas que en muchos casos duraron más allá de lo previsto, se tendió en ciertas áreas, a la desviación de comercio más que a la creación del mismo. Este tipo de regionalismo más común entre las naciones en vías de desarrollo, dió paso a los regionalismos más abiertos o "hacia afuera" que ya se proponen desde la década de los ochentas.

De conformidad con lo expuesto por Pérez (2001), el segundo regionalismo tiene como ejemplo el Acuerdo de Maastricht de diciembre de 1991. Se trata de un acuerdo comercial en el cual las economías que interactúan promueven entre ellas una mayor circulación de bienes, en tanto que fortalecen un descenso en los aranceles para los productos fuera de la región del acuerdo. Se trata de un tipo de integración que apoya más la competencia entre las industrias y la creación de comercio.

Sin embargo es de tomarse en cuenta que el caso europeo se refiere a economías más desarrolladas. Por tanto, muchos de los aranceles tanto internos como externos, especialmente cuando se analiza la dimensión del valor del comercio, se aplican a sectores productivos que tienen mayor valor agregado. Además muchos de los sectores considerados claves y estratégicos para las economías, continúan protegidos y subsidiados. Ejemplo de esto último, la agricultura.

Por lo general, las áreas de producción correspondientes a productos con alto valor agregado no presentan la gran elasticidad de la oferta, algo que sí tienen que los productos de bienes primarios o extractivos, incluyendo la agricultura. Estos son productos de las naciones menos desarrolladas. Además, este comercio de bienes con mayor valor agregado, no tiene ni la perecibilidad ni la poca elasticidad en demanda que sí acompaña a los bienes que forman gran parte del comercio de naciones en desarrollo.

Es importante notar el avance que hace Europa dentro de procesos de integración que siguen la "trayectoria completa". Nótese el contraste entre la voluntad política sostenida de los europeos y la poca consistencia de apoyo a sus acuerdos que se tiene por otra parte de los países latinoamericanos.

El tercer tipo de regionalismo tiene también bastante apertura externa y se basa en la existencia de producciones competitivas de bienes en el comercio mundial. Este regionalismo fue llevado a cabo en los países asiáticos. Varias características los distinguen, especialmente el hecho de que su apertura -no inaugurada con el establecimiento de este tipo de integración regional- les ha hecho desde antes, insertarse con aceptables niveles de competencia en los mercados internacionales. Estas naciones, más que liberar las importaciones, como ha sido el caso de la política latinoamericana, lo que hicieron fue liberar las exportaciones (Ffrech-Davis, 1999).

Esa participación en el mercado mundial se encuentra ligada a los grandes centros de demanda del planeta, en particular con Japón y Europa. Se considera que este tipo de regionalismo es consistente con el desarrollo de políticas de industrialización abierta.

En el tercer tipo de regionalismo se distinguen (a) acuerdos preferenciales de comercio; (b) políticas de estabilización; y (c) promoción de las inversiones con garantías de tipo jurídico. En los aspectos específicos de este último rasgo, referente a seguridades jurídicas, surge el temor de que los contenidos -como parte del ALCA- contribuyan a desmantelar la capacidad de acción de los gobiernos latinoamericanos en función de intereses exclusivos de empresas transnacionales y corporaciones financieras. En concreto muchos de los temores de esta inclusión del regimen de inversiones, se refieren al establecimiento de cláusulas relacionadas con el Acuerdo Multilateral de Inversiones.

El cuarto tipo de regionalismo se origina fundamentalmente en el acuerdo comercial entre países de gran desarrollo económico con naciones menos avanzadas. En este tipo de regionalismo se reafirma con mayor grado la apertura comercial. De conformidad con la teoría clásica del comercio y la economía formulada por Smith, y modificada por Ricardo, el país de mayor desarrollo buscaría ampliar el tamaño de su mercado. Sin embargo también pretendería ampliar su frontera de producción.

Los países más pequeños buscarían generar un mayor crecimiento económico a partir de su integración con las economías más desarrolladas. Se trata de un tipo de regionalismo que áun no posee ejemplos completos en cuanto a ser llevados a la práctica, con la excepción del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Allí participan economías desarrolladas como Estados Unidos y Canadá, con México, una economía en desarrollo. Una de las razones es que varias de las integraciones siguen un patrón más bien complementario en cuanto a la división subregional de la producción, o bien acuerdos de cooperación y de apoyo de las economías más desarrolladas a las naciones con economías pequeñas.

La característica de que este tipo de regionalismo promueva una división internacional de la producción y de que la misma se pueda concretar en el ALCA a manera de generalización de producción de industrias ligeras o de maquila en varios países, crea temores. Con ese patrón sería difícil alcanzar niveles de desarrollo económico incluyente y sostenido, relativamente rápidos en ALC.

Si esto ocurriera como una extensión de la notable proliferación de maquilas en México, este último país debería enfrentar la competencia de trabajadores pobres de otras naciones, especialmente de Centro América y el Caribe. Aquí de nuevo la producción tiene poco valor agregado, se tienen sistemas de producción que en muchos casos han llegado a contaminar el ambiente y las normas laborales no han sido estrictamente observadas.

Es cierto que en última instancia las industrias de maquila pueden representar un alivio a las persistentes condiciones de desempleo que se observan en muchas áreas rurales o urbanas de AMLYC, pero existen características que pueden promover la "volatilidad" de este tipo de inversión. Por ejemplo, esta clase de industrias no requieren en general de grandes montos en activos fijos. Por ello pueden trasladarse con relativa facilidad de una región a otra. Además nótese que con el fin de que se instalen, este tipo de manufactura liviana cuenta con incentivos en el pago de impuestos, lo que se traduce en sacrificios fiscales para los gobiernos.

Efectos de la integración económica regional: un resumen

Aquí se presentan tres aspectos considerados básicos: (i) creación y desviación de comercio, (ii) relación de términos de intercambio y (iii) vulnerabilidad externa. Los mismos se derivan de la aplicación de las etapas secuenciales de la integración económica en condiciones de modelos normales de la economía. Se incluyen varios ejemplos para ilustrar la evidencia de repercusiones ya sea positivas o negativas en las economías de las diferentes naciones y bloques de integración.

Uno de los primeros efectos y sobre el cual conviene dar suficiente atención en los procesos de negociación y en su puesta en marcha se refiere a la creación o desviación de comercio. En general habrá desviación comercial cuando productos que son abastecidos dentro del bloque comercial tienden a tener protección arancelaria. Es decir que se imponen impuestos a la entrada de productos similares o sucedáneos que provendrían del exterior del bloque de integración. Como resultado, los consumidores en los mercados domésticos de las naciones partícipes de la integración deben pagar precios más altos.

Por el contrario, se creará comercio en la medida que se eliminen las condiciones de protección y se promueva una inserción del tratado de integración en forma más competitiva con los circuitos del comercio exterior. Muchas características del regionalismo tipo uno y dos se basó en regimenes proteccionistas. Con ello se facilitó el apoyo político a los procesos de integración en tanto importantes sectores de poder económico dentro de las naciones, se beneficiaban de la protección que gozaban sus industrias.

El hecho de que pueda prevalecer la desviación de comercio por sobre la creación del mismo da el carácter de fortaleza económica al bloque en integración y retarda su inserción competitiva en los circuitos internacionales. Las formas originales "más cerradas" del Mercado Común Centro Americano ilustran esta tendencia.

Este rasgo de la posible desviación de comercio puede atribuirle a la concreción del ALCA un rasgo netamente de economía política en la perspectiva de zonas de influencia. El propósito de crear ese desvío de comercio puede repercutir en un "desplazamiento" o substitución de nexos comerciales, especialmente con Europa Occidental. Esto podría desembocar en fortalecer los nexos de dependencia de ALC. Además se estaría restringiendo o estrechando significativamente el carácter de diversificación de la dependencia que se puede tener con Europa. A principios del siglo XXI los países del Cono Sur y hasta cierto punto las naciones andinas presentan menor "exclusividad" en la dependencia de Estados Unidos.

Otro tipo de efectos de refiere a la relación de términos de intercambio. Esto se relaciona con los cambios en los patrones de comercio derivados de la eliminación de los aranceles y de la especialidad productiva a que pueden conducir los tratados de integración. El efecto de los términos de intercambio ocurrirá no sólo dentro de los países que se integran, sino también en la relación de estas naciones con terceros mercados. La repercusión específica aquí recae en los precios entre las importaciones y exportaciones ocasionando, de este modo, una redistribución del ingreso real entre los países asociados y terceros.

Los efectos sobre los términos de intercambio son afectados por la distribución de las inversiones, la división resultante del trabajo y repercusiones propias de la desviación y creación de comercio, además del poder de negociación que tengan las partes. La desviación del comercio en tanto significa un desplazamiento por parte de los países miembros de la demanda recíproca, de bienes exteriores, tenderá a mejorar términos de intercambio para aquellas naciones que produzcan bienes con mayor valor agregado.

En particular, en el caso de países subdesarrollados, que dependen principalmente de los países avanzados externos a la región, para el abastecimiento de bienes de capital, un tratado de integración afectaría la vulnerabilidad externa. Un aspecto clave aquí es la posible reducción de dependencia respecto al comercio con el mundo exterior. Esto puede ocurrir en el campo de los bienes de consumo y de otros bienes que puedan producirse con relativa facilidad en las áreas subdesarrolladas.

A causa del ensanchamiento del mercado regional, es posible importar estas mercancías en mayores cantidades dentro del grupo integrado y no del exterior. Desde luego que este tipo de efectos se pueden ver aumentados o disminuidos, dependiendo del contenido estricto de la negociación del acuerdo, cuando la integración se realiza entre naciones menos avanzadas con países de gran desarrollo económico.

Especialmente los efectos relativos a los términos de intercambio y de vulnerabilidad externa tienen relación con el grado de concentración de comercio exterior. Es evidente que el mercado natural de la región del Gran Caribe es Estados Unidos, en menor grado, la demanda estadounidense afecta a los países del Grupo Andino, y con mucha menos intensidad a las naciones del Cono Sur. Esto puede ser medido por medio de coeficientes de concentración de comercio.

Comercio y Desarrollo: Bases Conceptuales y Enfoque para América Latina y el Caribe

Autor: Giovanni E. Reyes, Ph.D.*


La finalidad fundamental de este artículo es presentar una síntesis de elementos teóricos sobre comercio internacional y desarrollo. Dadas las limitaciones propias de un artículo de esta naturaleza, se incluyeron únicamente los aspectos principales. Se tuvo en mente una perspectiva actualizada y que fuese útil para las condiciones de América Latina y el Caribe (ALC).

Los países definen y desarrollan sus políticas comerciales teniendo en cuenta elementos de criterio entre los que se incluyen procesos de regionalización e integración. En las actuales condiciones para las economías de ALC y considerando escenarios del futuro previsible, una de las recomendaciones de política más sobresalientes está relacionada con la integración y la coordinación de posiciones entre y dentro de países.

*Giovanni E. Reyes es Doctor en Economía para el Desarrollo / Relaciones Internacionales de la Universidad de Pittsburgh, y certificados de post grado de Pennsylvania y Harvard. Actual Director de Desarrollo y Cooperación Regional del SELA.



América Latina y el Caribe: Integración e Inserción en los Mercados Internacionales

Autor: Giovanni E. Reyes Ph.D.*


La finalidad de este documento es presentar y discutir lo que se consideran son los rasgos más sobresalientes sobre la inserción de América Latina y el Caribe (ALC) en el comercio mundial. Para ello, en una primera instancia, se presentan las condicionantes principales de las economías latinoamericanas, su contexto. A continuación se trata el tema de la inserción en el comercio mundial a nivel regional, para luego hacerlo en función de los diferentes tratados o bloques de integración. Finalmente se indican conclusiones sobre la temática abordada.

Los temas se trabajan con base en las relaciones detectadas entre el actual proceso de globalización y las economías latinoamericanas. Al abordar el tema con base en un enfoque comparativo entre naciones y/o tratados de integración y desde una perspectiva histórica, se sacrifica la especificidad de los estudios de casos. Con ello se resalta lo más significativo en términos de los efectos y respuestas, de las condiciones más permanentes y las de coyuntura, en relación con las condiciones sociales y económicas de Latinoamérica.

El argumento central de la presentación consiste en sostener que el rasgo de mayor integración, contenido en el concepto de globalización, opera para las naciones de mayor poder económico y para los grupos sociales de las naciones en desarrollo que sí logran integrarse a las nuevas condicionantes.


En general, las naciones menos avanzadas van quedando relegadas en varios planos de las relaciones internacionales, lo que incluye temas económicos, tecnológicos, de seguridad, sociales y políticos. De allí que la evidencia muestre que, más que un proceso de integración entre todas las regiones y países del mundo, con la totalidad respectiva de sus poblaciones, lo que se tiene es un proceso de globalización segregante. Son amplios sectores los que van quedando al margen de los procesos de integración económica mundial.

Además deben establecerse matices entre las diferentes esferas de la globalización. Los recursos financieros, apoyados por la más reciente tecnología de las comunicaciones y de internet, se caracterizan por un alto grado de globalización. En especial con fines especulativos es posible movilizar grandes cantidades de circulante, prácticamente las 24 horas del día.

No obstante, el comercio mundial debe enfrentar aún los obstáculos de los aranceles, las medidas no arancelarias, cuotas y en ciertos casos embargos a países. El comercio no está plenamente globalizado en el sentido de la integración. El sector que más problemas presenta es el de la movilización e intercambio de recursos humanos, especialmente aquellos que se mueven con fines laborales y que presentan escaso nivel de preparación. Si el recurso humano tiene notable grado de preparación sí puede tener mayor movilidad, niveles más altos de integración y por tanto de globalización.


Más que en términos económicos, los problemas de Latinoamérica se relacionan directamente con los temas sociales, muy en particular con los persistentes niveles de pobreza. En la actualidad, a diciembre de 2005, en la región se reporta un 44% de la población (aproximadamente 230 millones de personas) viviendo en condiciones de pobreza, y dentro de ello, un 19% (aproximadamente 97 millones de personas) subsistiendo en condiciones de pobreza extrema o indigencia.

La integración en particular y los mecanismos y procesos de las políticas económicas en general, deben ser medios para contrarrestar las condiciones de marginalidad y de pobreza. Se trata de abrir oportunidades y capacidades para las personas, se trata de dar un trato justo a las diferencias, como característica esencial de la equidad, a fin de promover y fortalecer procesos de desarrollo humano.

Una de las más grandes paradojas de nuestra era, a inicios del Siglo XXI, es que contamos en muchos casos, con la tecnología necesaria y suficiente para resolver problemas de salud, educación, en general de calidad de vida. Sin embargo persisten problemas que trágicamente terminan con buena parte de la población, producto, entre otras causas de enfermedades más propias de la Edad Media que de nuestros tiempos contemporáneos. La economía del desarrollo y en un sentido global las ciencias sociales, se orientan a resolver esos problemas con base en la utilización de sus más grandes recursos con que cuentan las sociedades actuales.

*Autor: Giovanni E. Reyes Ph.D.

Ph.D. en Economía para el Desarrollo / Relaciones Internacionales de la Universidad de Pittsburgh, con post-grado de las universidades de Pennsylvania y Harvard, profesor de la Universidad Nacional de Colombia. Las opiniones de este estudio son exclusivamente del autor y no comprometen las de institución alguna.

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Cumbre del Mercosur

foto o proyecto común..?


Hace más de medio siglo que se advirtió la necesidad de institucionalizar e integrar necesidades geopolíticas, sociales, económicas y culturales para, progresivamente, estrechar vínculos que nos permitiesen una integración plena, sostenida, cooperativa y complementaria.

Recordemos la ALALC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio), la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), el Acuerdo de Cartagena o Pacto Andino, la Cuenca del Plata, URUPABOL (Convenio de Coordinación y Cooperación entre Bolivia, Paraguay y Uruguay), el Acuerdo Amazónico, el SELA (Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe) entre otros intentos pero que, en general, no pudieron lograr plena y duraderamente sus objetivos, objetivos admirables en orden al desarrollo de la infraestructura necesaria para mejorar la vinculación física de personas y economías, brindando condiciones para el desarrollo y cohesión de las economías locales y regionales, facilitando el aprovechamiento de oportunidades y la igualdad de trato.

Con el Mercado Común del Sur (Mercosur) se trató de implementar un ambicioso proyecto de integración económica, en el cual se encontraron inicialmente comprometidos Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.


Su principal objetivo, fue aumentar el grado de eficiencia y competitividad de las economías involucradas ampliando las actuales dimensiones de sus mercados y acelerando su desarrollo económico mediante el aprovechamiento eficaz de los recursos disponibles, la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de las comunicaciones, la coordinación de las políticas macroeconómicas y la complementación de los diferentes sectores de sus economías todo eso con miras a la conformación de un Mercado Común para una respuesta adecuada a la consolidación de grandes espacios económicos en el mundo y a la necesidad de lograr una adecuada inserción internacional.

El Mercosur fue creado el 26 de marzo de 1991 por el Tratado de Asunción, vigente desde el 29 de noviembre del mismo año que establece desde 1994 (Reunión de Ouro Preto) un arancel externo común y, a partir de 1999 existe una zona libre de aranceles entre sus integrantes con la sola excepción del azúcar y el sector automotriz. Su Unión Aduanera se encuentra aún en proceso de construcción, siendo el mayor productor de alimentos del mundo.

En el 2006, aún pendiente el logro pleno y armonioso de su objetivo fundacional como la inclusión de una `agenda social´, ya hemos escuchados demasiados discursos y actitudes contra fácticos de algunos presidentes sudamericanos, muy alejados del propósito fundacional.

En efecto, como bien sostiene el profesor uruguayo Bernardo Quagliotti de Bellis, algunos de esos dicursos y algunas actitudes no esconden ni disimulan del todo, posibles expectatitvas ideológicas hegemónicas: -el anillo energético, el gasoducto del sur, las rutas bioceánicas, sistemas bancarios, portuarios hasta el ejercito del Mercosur, provocando en algunos casos, por efecto de su trasfondo ideológico una marcada reacción frente a ellos, pues estarían reflejando distintos proyectos de liderazgo que no cuentan con un consenso subcontinental.


Lo cierto es que, el fenómeno de la globalizaron resulta irreversible y, ante las expresiones de concentración económica, tecnológica, financiera y comunicacional-, luce ineludible un franco itinerario cooperativo en la región sudamericana capaz de integrar personas - autónoma, independiente y responsablemente-, hermanando multitudes pero no masas ni amontonamientos espasmódicos.

Con la mundialización asistimos a un renacimiento de la homogeneidad, a un aumento de la concertación y el diálogo internacional por lo cual, la agenda política se debe encauzar de manera grupal, con un banco de ideas y proyectos para alianzas y asociativismos de variados objetivos.

Vivimos tiempos hipermodernos que se caracterizan mayoritariamente por el liberalismo económico, fluidez mediática e hiperconsumo, que coexiste con el nivel de los estados integrados que asocian sus afluentes sociales, políticos, económicos y culturales, así como programas eficaces para las adversidades.

Son tiempos en los que debemos procurar la defensa de los derechos del hombre y el cumplimiento de sus deberes, de un hombre que convive con otros fenómenos como los mercados ampliados más allá de las fronteras y la tecnociencia.

Este hombre ahora, en la búsqueda de certezas, vuelve a marcar límites y exigencias, desea compartir la soberanía, rescatar el poder del Estado con la regulación y el control, “solidarizar la economía”, fiscalizar los mercados e incorporar las organizaciones sociales en la instancia de la responsabilidad pública, tanto para gestionar como para fiscalizar e incentivar acciones y conductas de interés publico.

Será preciso entonces, profundizar y expandir auténticas democracias con mayor y mejor legitimidad, con más federalismo y autonomía municipal, regionalizando el conocimiento, la inclusión, la justicia, el derecho -logrando un digesto común y actualizado de leyes, tratados, normas y resoluciones aplicables a cada situación controversial en la región- y gran seguridad jurídica para ampliar el abanico de atracción a las inversiones.

Tenemos grandes necesidades comunes, afines y en no pocos casos, semejantes, pero no carecemos de enormes oportunidades para una formidable integración sudamericana: 1) fecundos territorios; 2) agua en abundancia; 3) riquísimos recursos energéticos y minerales; 4) un valioso litoral marítimo; 5) climas variados; 6) atractivos turísticos, 7) población reducida para el tamaño de la región, mayoritariamente homogénea cultural e idiomáticamente con buena formación profesional aún en aquellos de menor formación; 8) una singular ductilidad de absorción e incorporación de conocimientos y técnicas, 9) ausencia de discrepancias étnicas, raciales o religiosas; 10) tendencias marcadas de crecimiento y superávit.

Nos falta si, lograr –sin más demoras ni distracciones- simetrías regionales razonables en políticas fiscales, convergentes, cooperativas y complementarias con más políticas sociales y de incentivos para la infraestructura, el crédito, la producción, la agroindustria, el intercambio, las exportaciones, las nuevas tecnologías, la ciencia, la técnica y una investigación permanente que nos provea de una institucionalidad y de un pensamiento propio para alcanzar respuestas adecuadas a las nuevas oportunidades y demandas, con rigor y prontitud.

Con esa perspectiva, resultaría útil replicar un Fondo de Cohesión como posee la Unión Europea, esto es, un instrumento estructural que ayude a los Estados miembros a reducir las disparidades económicas y sociales así como a estabilizar sus economías. El Fondo de Cohesión financia allí hasta el 85% de los gastos subvencionables de proyectos de gran envergadura en el ámbito del medio ambiente y la infraestructura de transporte. Esta medida fortalece la cohesión y la solidaridad en el seno de la UE. Los países subvencionables son los Estados miembros menos prósperos de la Unión, cuyo producto interior bruto (PIB) per cápita es inferior al 90% de la media comunitaria (desde el 1/5/2004 son Grecia, Portugal, España, Chipre, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia).

Si bien cuando uno se pregunta de un modo absoluto cuál es la mejor integración, se hace una pregunta tan inescrutable como indeterminada o, si se quiere, tiene tantas soluciones posibles como combinaciones hay en las situaciones absolutas y relativas de los pueblos y, por eso mismo, esta Cumbre ampliada es una excelente oportunidad mediterránea que nos convoca a re-pensar el Mercosur en términos de políticas publicas nacionales convergentes y en una región que se propone integrar heterogeneidad nacionales para relanzar el Mercado Común del Sud con mayor capacidad de gestión para procesos de cambio que nos asegure conservarnos, crecer y expandirnos, interna y externamente.

Para concluir saludamos y celebramos las contribuciones cooperativas que se acuerden en esta cumbre ampliada, regionalmente eficaces y abiertas -sin discriminaciones ni resentimientos- al marco de las nuevas políticas públicas regionales en tanto persigan con espíritu reflexivo y critico –mucho más que una foto- conciliar el dinamismo del Mercado con Estados `semáforos´ y moderadores, reafirmando las soberanías y autonomías nacionales, la cohesión, la seguridad y la solidaridad social regional con la revalorización del ambiente y el uso racional como eficiente de nuestros recursos naturales en una construcción proactiva de desarrollo humano con legitimidad y equidad, para todos y en paz.-

Roberto F. Bertossi

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