El Contenido Ideológico del Fascismo

ELEMENTOS DE DOCTRINA POLÍTICA.



Primado de la acción: nuestra doctrina es el hecho, declara Mussolini. La acción prima sobre la palabra. El Fascismo no necesita dogma sino disciplina. El punto de referencia es uno: La Nación. hemos creado nuestro mito... la grandeza de la Nación

Nacionalismo de vencidos: el fascismo nace de la guerra. “hemos ganado la guerra pero perdido la paz” era la consigna ante la humillación italiana de la posguerra (pérdida de territorios y falta de participación en las decisiones de los vencedores)

El verdadero socialismo: el fascismo nace también de la miseria y el paro. Aparece en sus comienzos como movimiento de rebeldía contra el liberalismo y sus mitos de la máquina y el progreso. El Estado es una fuerza espiritual que funde a las clases en una sola realidad económica y moral. Es profundamente antiliberal y antimarxista.


El jefe carismático: el fascismo antes que una política es una mitología. Impone el estilo de la multitud y de los grandes símbolos. La comunicación entre el jefe y su pueblo es estrecha y sin equivalente en ningún otro régimen político.

La desigualdad: se afirma la primacía de la irracionalidad. Se trata de creer, obedecer y combatir. El irracionalismo se acompaña naturalmente del rechazo a los principios de la democracia igualitaria y el sufragio universal. Afirma la desigualdad irremediable, fecunda y bienhechora y lleva al primer plano la cuestión de la élite.

El Estado: éste es exaltado como el instrumento de los fuertes y la garantía de los débiles.


El individuo queda subordinado: todo para el Estado, todo por el Estado. El estado no tolera la división de poderes porque es un todo, y es un hecho espiritual dotado de voluntad, anterior y superior aún a la Nación.

El corporativismo: la economía se subordina a la política. Las corporaciones obreras, empresarias y profesionales se encuentran al servicio del Estado. Tras esa presentación se adivina el poder político sobre la economía y el pensamiento. Las instituciones corporativas testimonian la domesticación de los intereses económicos.

ELEMENTOS DE POLÍTICA ECONÓMICA

La mayor parte del período fascista coincidió con los años posteriores a la crisis de 1929 aunque Mussolini llegó al poder en 1922 cuando aún el ciclo económico era ascendente. No se hizo decididamente intervencionista hasta que le alcanzó la crisis.

Los logros económicos de la Italia fascista parecen haber sido moderadamente buenos, más o menos como los de la Unión Soviética, el New Deal, o el keynesianismo.

La política económica del fascismo italiano tiene como eje dos conceptos: la autarquía y el industrialismo. Es decir, como ideología típica del capitalismo industrial, el fascismo trata de hacer de su país una nación industrialmente desarrollada.

Pero lo esencial es la autarquía, es decir, tratará de crear una nación moderna industrial en un contexto de graves tensiones internacionales, para lo cual es condición necesaria que dentro de sus fronteras tenga por un lado todos los elementos del proceso productivo y por otro el mercado. Y es precisamente aquí donde el fascismo se hace intervencionista, ya que ayuda al gran capital (o incluso lo crea directamente) a levantar las plantas de producción necesarias. Por otra parte si en su suelo no está presente una determinada materia prima, lanza una política expansionista o colonialista para obtenerla.

Si la demanda nacional no es suficiente para consumir los productos industriales es el Estado quien se convierte en cliente, para mantener la industria nacional. El período de crisis económica implicaba un bajo nivel de consumo para la población y obligaba al Estado a asumir altas tasas de consumo, y por lo tanto de deuda pública y control de la economía por todos los medios disponibles, como el control del ahorro y el valor de la moneda.

En aquellos sectores económicos en los que el Estado se hace intervencionista (energía, metalurgia, armamento...), el gasto del Estado estaba sujeto a planes que se acordaban con los empresarios formando un auténtico Estado corporativo, en el que los sindicatos verticales eran esenciales para el control económico y social.

La política económica en la agricultura responde a los mismos principios. Se pretende liberar la producción agrícola de las servidumbres históricas, llevando al campo la revolución industrial (mecanización). Para ello hay que concentrar la explotación (no necesariamente la propiedad). El fascismo italiano tenía en su ideario la colectivización del campo, aunque nunca lo puso en marcha de manera decisiva.

Se puede pensar, observando la política económica del fascismo, que no había grandes diferencias con las democracias liberales. En esa época de puja interimperialista los objetivos y medios eran poco más o menos los mismos. Sin embargo, el éxito económico de los fascismos no fue superior a las democracias liberales o el comunismo.

Los fascismos, asumen el control social y político del país, eliminando a la oposición. Las democracias liberales pretenden demostrar que se puede alcanzar el éxito económico sin prescindir de sus formas políticas democráticas.

El miedo a la revuelta social de la burguesía europea busca en el Estado el garante del orden social establecido, aunque ya en esa época, quien tenía éxito no era el que reprimía las reivindicaciones de los obreros, sino quien encontraba unas relaciones laborales que permitían convertir al obrero en consumidor: aumento de sueldo, jornada laboral limitada, vacaciones pagas, reducción del precio de los productos de consumo, prohibición del trabajo infantil, escolarización y formación profesional obligatorias etc. El fascismo incluyó estás modificaciones sociales, pero como una concesión «ilustrada» del poder, al tiempo que reprimía su reivindicación.