Los Habitantes de la Calle

Los habitantes de la calle no son otros que todos los excluidos del contrato social argentino, aquellos que en `tal jerarquía y rango´ continúan siendo el mayor desafío –la deuda mayor- para toda gestión social institucional porque, no se dude, no estamos de caras a un desafío irresoluto sino, en realidad, ante una recurrente y crónica indiferencia colectiva, ante una ausencia de voluntad política de resolución, tan reprochables como inadmisibles.



Son esos limpiavidrios, cartoneros, cirujas y vagabundos presos del frío, del hambre, del desprecio y de la rabia que les produce su expulsión o carencia de lo que debieran ser sus acogedores y satisfactorios domicilios –al menos, albergues inmediatos- dignos y habituales.

Lo cierto es que hemos aprendido a convivir con esta realidad, nos hemos acostumbrado (inhumana y riesgosamente) a ella y eso mismo favorece y facilita olvidar, ignorar o desdeñar las causas más profundas de estos limpiavidrios humanos.

Claramente, la violencia familiar, la deserción escolar, la desigualdad, la corrupción y la desocupación con sus índices propios de pobreza, carencia e indigencia, explican y predicen esta presencia como su incremento.



Elementales deberes de solidaridad social nos obligan entonces a buscarles alternativas inclusivas, asumiendo el compromiso y comprometiendo a las distintas entidades tanto del orden local, regional, federal y nacional.

Se trata de promoverlos encontrándoles inicialmente sin demoras, los alimentos y servicios básicos para su salud, aseo, alimentación, inclusión plena e integración para alanzar la más plena cohesión social posible.

Por su parte, el Estado –prioritariamente el municipal- debe asumir toda su responsabilidad haciendo todo los posible por individualizarlos así como reconociéndolos interlocutores válidos y legítimos acreedores a sus derechos y garantías constitucionales efectivas para revertir con gradualismo y eficacia – hospitalidad y cercanía- las causas relacionadas y relacionables.



Con esa perspectiva, se presenta allí –como en otras geografías o contextos- toda una oportunidad con impactos de macroinflujo para los habitantes de la calle, menesterosos, harapientos, despojados, descalzos, adictos, generalmente sin domicilio ni contención alguna.

En efecto y Vg., los jóvenes, los chicos de la calle, los más vulnerables pueden ser reubicados, orientados, organizados y acompañados por el municipio y las ONG's apropiadas para plasmar Vg. microemprendimientos productivos y cooperativas de trabajo, funcionales y con capacidad de resolver satisfactoriamente la problemática planteada.

Estas cooperativas, las micro o pequeñas empresas que se organicen al efecto, o sociedades de economía mixta podrían asumir Vg., el tratamiento, reciclado y eventual enterramiento de basura y desechos en general, de plásticos, vidrios, latas, etc. en particular, mereciendo en tal caso la mayor simplificación administrativa tanto como un tratamiento de discriminación positiva en materia de impuestos, tasas, contribuciones y servicios.

Los impactos serían múltiples, diversos y positivos, tanto desde la perspectiva sociológica, familiar, productiva, laboral, cultural, paisajista, ecológica, municipal como para la paz social, con un concreto aporte al incremento del capital social.

En dicha perspectiva cada pueblo, cada ciudad de nuestro país tendría una estrategia a seguir o imitar y bien podrían transformar sus aspectos críticos en oportunidades similares impulsando la organización de los habitantes en sus calles Vg., `cirujas, cartoneros, desocupados, carecientes, etcéteras´, mediante microempresas y cooperativas periféricas y satelitales a cada Centro Vecinal y/o de participación ciudadana (CPC), a cada Centro de Integración Comunitaria existentes y/o a crearse en el municipio de su ciudad Capital con una organización central de logística, plantas de tratamientos, clasificaron, reciclados –agregando valor local-, tecnificación, industrialización y comercialización a partir de micro escalas, usufructuando proactivamente los beneficios que implican `el compre local y/o provincial´, Vg. en Córdoba la adhesión provincial mediante Ley Nº 9. 365 a la Ley Nacional de Promoción del Micro crédito 26.117 ya que, de todo esto se trata cuando se habla de economía solidaria desde el pie, desde el individuo y la persona como derecho humano, del asociativismo local y regional; de una economía amiga del hombre, la ecología y el medio ambiente, de la economía también como una herramienta social y de una educación productiva entre otras buenas maneras de responder favorablemente tanto a fuertes demandas de legiones de jóvenes desocupados, al empleo joven o el primer empleo.

Por su parte, las anomalías, alteraciones y riesgos en el desempeño de cartoneros y cirujas transportados en carros tracción a sangre, conducidos muchas veces por niños, pequeños o jóvenes muy jóvenes -sin patente, licencia, edad, capacidad, responsabilidad personal, patrimonial ni seguro, sin habilitación municipal u otra- con ninguna consciencia ni posibilidad de responsabilidad tanto en circulación como en su cometido con las dificultades y peligros que eso mismo supone, merecerían que las empresas acrediten más responsabilidad social y sean incentivadas para involucrarse en acciones y programas concretos, duraderos, ciudadanizando todo lo posible a cada uno de estos habitantes, vinculando personas con oportunidades logrando aportes sensibles de Vg., fabricantes de motocargas, ciclomotores y utilitarios básicos, mancomunadas con el Estado, ONG´s, escuelas y establecimientos educativos, industriales y tecnológicos a los fines de modernizar, organizar y promover integralmente el sector de los actores relacionados con desechos mediante centros estratégicos de transferencias de los mismos, estimulando, simplificando y facilitando su acceso paulatino a nuevas formas (Vg., inicialmente provisorias, leaseng con garantía municipal) de modernización, motorización, vehiculación y transporte de tal forma que regularicen su situación con máxima simplificación administrativa, haciéndola más eficiente, más prolija, más productiva y mejor vista.

Finalmente, a través de esta metodología socioeconómica inclusiva, alcanzar el mejor desarrollo humano posible, a la luz de los artículos 14, 14 bis, 75 inc. 19 y cc. de nuestra Constitución Nacional, único desarrollo proactivo que no situará mejor en las antípodas de la violencia e inseguridad postergantes y afligentes que también se `nutren´ precisa y no casualmente de niños, jóvenes y mayores marginales e indigentes, puntual y prioritariamente, esas personas que esta propuesta espera incorporar o reincorporar con autonomía y dignidad al sistema social, laboral, económico y cultural, sistema que actualmente les tiene marginados en los hechos y la cotidianeidad, de toda posibilidad, de toda oportunidad lo que debe ser revertido no legislando o reglamentando las injusticias sino sumando todos nuestros esfuerzos y conocimientos para abolirlas promoviendo simultánea e integralmente a los habitantes de la calle.