Enfoques de la Comunicación para el Desarrollo

En torno a las propuestas de desarrollo diseñadas por los organismos internacionales como la ONU, también se desarrollaron una serie de enfoques comunicacionales, impulsados por la multiplicidad de actores sociales como el estado, las ONGDS, la iglesia, los grupos de comunicación de base, las instituciones sociales y empresariales:



  1. El enfoque que pone énfasis entre lo nacional y en el Estado

En este enfoque la política nacional de comunicación es un conjunto coherente de principios y normas delineadas para guiar el comportamiento de las instituciones de comunicación de un país. El Estado es el principal gestor de las políticas de comunicación.

  1. El enfoque localista. Este enfoque ha conllevado casi siempre a privilegiar lo local desligado de los ámbitos regional, nacional e internacional. Su mayor auge se dio con la comunicación popular o alternativa.
  2. El enfoque que asocia políticas de comunicación a producción legislativa. Este enfoque que es privilegiado por algunos especialistas o técnicos en derecho de comunicaciones, también pone al Estado al centro del diseño de las políticas comunicacionales.
  3. El enfoque tecnológico. Este enfoque privilegia el diseño de políticas tomando en cuenta el ingrediente tecnológico.
  4. El enfoque reduccionista de la comunicación y cultura. La comunicación es reducida a una visión instrumentalista que asocia comunicación a medios de comunicación, y de otro lado, existe una concepción funcionalista que reduce el rol de la comunicación al de difusión de mensajes.

Vemos que este último enfoque todavía sigue vigente en nuestro contexto actual en relación a la comunicación de las instituciones y de los medios masivos, que la emplean con fines instrumentalistas y funcionalistas, lo que estaría provocando que los procesos de democratización no alcancen el objetivo de empoderamiento ciudadano que se pretende.

“La comunicación se plantea como estrategia y objetivo de ese proceso, pues apunta a que las personas involucradas crezcan como ciudadanos, concibiéndose como sujetos de su desarrollo, con voluntad y capacidad para transformarse a sí mismos y a su entorno, participando activamente en los procesos de toma de decisiones, vinculándolos a instituciones, generando espacios para el debate público y la participación ciudadana en la gestión local”.




Ibídem