Nuestra educación económica y las doctrinas.

Hace ya varios meses desde que publiqué mi último post acá. Ahora, quisiera regresar haciendo una reflexión que talvez parezca superflua, pero en el fondo encierra una trascendental importancia. Rara vez es tomado en cuenta este factor entre los prospectos estudiantes de economía. A pesar de lo determinante que será para su formación.


Me estoy refiriendo específicamente a la enseñanza de la economía heterodoxa (entiendase a todas las corrientes que no estan en la ortodoxia). Esta categoría doctrinal, ha sido creada por los economistas mainstream para agrupar a una serie de doctrinas cuyos principales representantes se sentirían ofendidos por ser encerrados dentro de un mismo círculo.

Los postkeynesianos, austriacos, institucionalistas, experimentales, marxistas, y un largo etcetera, forman esta clasificación. Y como pueden notar, tienen posturas muy distintas, no solo ante la corriente dominate, sino entre si mismas. Cada una representa una visión alternativa para analizar la realidad económica de la sociedad.

En nuestras universidades en América Latina, es muy difícil encontrar una facultad donde se enseñen con balance todoas estas corrientes. Es fácil encontrar facultades eminentemente marxistas (la mayoría de las universidades públicas en América Latina sostienen esta tendencia). Y es mucho más fácil encontrar encontrar facultades ortodoxas. Se podrían menciona fácilmente todas aquellas donde el pensamiento keynesiano y/o monetarista son el pan de cada día.


Pero es prácticamente imposible encontrar una facultad donde el balance ideológico se mantenga. Los estudiantes de las escuelas ortodoxas, solo saben de las otras doctrinas gracias a sus cursos de historia del pensamiento económico donde se les da una pasada a vuelo de pajaro.Los estudiantes de las escuelas heterodoxas pasan más tiempo escuchando las críticas de sus profesores sobre la doctrina ortodoxa que aprendiendo el método mismo de la doctrina alterna que supuestamente representan.

El problema con esto es que se vuelve muy difícil para un joven estudiante ser expuesto a todas las doctrinas económicas con el suficiente balance como para compararlas objetivamente y crear sus propios criterios. No son pocos los estudiantes de escuelas ortodoxas que me han dicho lo desfasadas y erroneas que están las teorías marxista sin siquiera conocerlas a fono, ni haberlas analizado por sus propios medios. De igual manera, no son pocos los estudiantes marxistas que me han señalado lo inhumano y explotador de las doctrinas ortodoxas, sin comprender sus grandes virtudes de analisis e interpretación.

Por tanto yo exhorto a todos los nuevos estudiantes a que analicen muy bien este aspecto antes de escoger a que escuela asistir. Esta elección prácticamente definirá su perfil profesional por el resto de su carrera. Y por supuesto, asegurense de comprender bien una doctrina antes de criticarla y de calificarla como erronea. Nadie puede criticar con propiedad lo que no conoce a fondo. Muchas de nuestras críticas son más emotivas e ideológicas que racionales y objetivas. Me despido recordandoles el consejo de Marshall: "El economista debe poner su mente fría al servicio del corazón caliente".